sábado, 6 de septiembre de 2014

Valor es nombre de chocolate y amarga



Imagíname valiente,
que sea el vuelo de mi falda
quien me lleve hasta tu cama
y no suspires,
guarda el aire que te sobra
pa' paseos por mi espalda.
Yo te guío
que las migas del camino
ya no quieren ser testigo
de tus idas y venidas
de ilusiones sin sentido.

No eres más que un perro viejo
que ni muerdes ni das miedo.
Deja de enseñar los dientes 
y lamerte las heridas
que al curarlas con saliva
vas a envenenar los besos.
Y salir de tu cabeza
para colarme en tu cama
serás tú quien caiga enfermo
y a ver quien te cura de eso.

Otra ronda, de preguntas,
y después la octava copa
(yo solo pierdo la cuenta
de las cosas que no tengo).
¿Qué creiste ver en mí
yo que nada lo mantengo?
¿Por qué motivo fingiste
que salvarse era tan bueno?

Invita tú,
que he perdido la cartera,
la vergüenza y hasta el sueño.
Debí dejarla tirada
Navegando a la deriva
sin capitán y sin dueño.

Ahora es cuando me disculpo
por el descaro y el cuento
y te recuerdo,
que mis mares son leyenda,
que mis caricias, océanos.

Pobre gato callejero
repleto de malas pulgas
deja de rascar la historia
y probar si tienes suerte
que lo que pica es la envidia
y tu odio, desde siempre.
Que por querer compañía
y pedir la moda esa
de que mataran mis miedos
el collar y la correa
me costaron más que el perro.


                               Te escribo en cursiva por lo torcido de la historia que jamás llegaste a
                                                                                                                                     prometerme,
                                                 y aprovecho para decirte que será la última vez que lo haga.
                                                                                          Y me juro que no habrá próxima vez.

                                                                                            (Eres un gilipollas, por eso lo de G).


L.H.M

                                                                       

viernes, 5 de septiembre de 2014

Cuando el Caos se vuelve habitable

Asegurar
Declarar
Prometer


Remachar
Pegar
Coser


Verificar
Comprobar
Cerciorarse


Tú.



Me habría enamorado de ti.

'A mi no me digáis que me encariñe 
con nada que luego se vaya a ir'.

Yo, sin embargo, lo prefiero.
Suelo enamorarme de las cosas
que se van a ir,
es mi mejor salvavidas,
el seguro de vida que establece
que son más de siete vidas
y ocho letras.

Garantizarme tu ausencia
es asegurarme el aire
empezando por el suspiro.
Escribirte, hablarles de ti,
es certificar tu vuelta a casa.

Me habría enamorado de tu forma de dormir
seguro que se te escapan los sueños
entre los pliegues de la sábana,
y me juego la mitad de tus miedos
a que las pesadillas te arropan
mientras la lluvia te cala los huesos
mientras se hace la tormenta iluminando-te.
Enamorarme
del frío que tienen tus pestañas
cuando ella te falta
y la oyes por las noches
arañando el trocito de hielo
y polvo de estrellas
que tienes por corazón.

Nunca he tenido problema
en reconocer abiertamente
mi facilidad de enamorarme
nosecuantas veces al día.
Me enamoro de las cosas que me hacen sonreír
de las personas que sonríen.
Me enamoro y, por ahora,
el amor no va a gastarse
si no me gasto yo.

El caso es que me hubiera enamorado de ti
que hubiera compartido mi existencia contigo
aun sabiendo el miedo que te dan
las historias que se acaban.



L.H.M