miércoles, 4 de marzo de 2015
Vamos a salir en el telediario
Me gustan las personas que son y dejan ser.
Que por estar entienden sentir, que te atan sin querer dándote libertad.
Te voy a echar de menos, más. Es un aviso más del huracán, eso decía, otro más, pero es que como empiece a sonar y no estés allí para darme la mano mientras me convences de que no va a volver a pasar, me va a costar creérmelo. El verano más invierno de la historia y, a pesar de eso, el mejor año desde hace años. No necesito más listas de las estrictamente necesarias, que sigo sin encontrar un lugar en que dejar las casillas que no tacho.
Dices que todo está bien y tengo a tus ojos pidiendo auxilio en cualquiera de los espejos de mi casa. He oído quejarse a tus abrazos por el posible peligro de extinguirse mientras te girabas en esa cama - abismo pidiendo aire y sigo sin poder dormir a pesar de todos los intentos vanos. He dejado de echarle la culpa al tiempo, que si los días son grises es porque no me queda ningún color al que sacarle punta. Y no me vengas con eso de que mira qué día es hoy ni con pero es que los domingos, que ayer fue ayer y estábamos en las mismas. Como el día en que me presentaron tu ciudad y fui incapaz de hacerla nuestra.
Ojalá no más 'lo sabía' ni más 'te lo dije'. Nunca más.
Ojalá no más tropiezos con la misma piedra.
Íbamos a salir en el telediario y ahora apenas nos quedan dos, y de los malos.
L.H.M
martes, 3 de marzo de 2015
Vacío
Me va a estallar el pecho de un momento a otro
y no creo que exista nadie
con la suficiente paciencia,
ganas y tiempo libre,
como para recoger los cristales
y ponerlos de nuevo en su sitio
uno
a uno.
Pero es que tampoco quiero:
este hueco* es solo mío.
* "Te echo de menos. Y con eso me refiero a echar de menos, de verdad.
En francés es más bonito porque es "tu me manques" y "manquer" es "faltar" y faltar es más bonito. Me faltas. Como si hubiera un hueco que hubiese que rellenar y que como faltas pues está vacío".
L.H.M
Estoy en huelga de poesía
Ya hace tiempo que las mariposas de mi estómago están en huelga de hambre.
'Estoy en huelga de poesía' y me abrazaste
como quien sabe que el poema es cosa suya
como quien sube al escenario y cuando acaba
es el aplauso del dolor el que pretende
y un 'te has curado' que no es más que un 'cómo dueles'.
[Esta vez, al principio, no quise verte. Como cuando miras al infinito y, por el rabillo del ojo, abajo a la derecha, tienes unos labios que esperan para saludar; Y tu sigues mirando al infinito porque por una vez tienes la certeza de que es a ti a quien todos estaban esperando. Esta vez fui yo la quise colarle los balones a la vida, la que se manchó el abrigo y solo por eso nunca volverá a bailar el agua ni con un par de cervezas, la que decidió que a partir de entonces no va jamás s decidir y ni por esas está en sus planes pasar frío. Nos debemos un café, esta vez sí, despacio, lento, déjame entonces un margen de tiempo para estudiar cómo te explico que siempre he preferido el chocolate caliente, y las castañas. Espera, quizá al próximo verano, que con esta temperatura ya he elegido una estación para quedarme, que se me antoja más un cucurucho de vainilla con galleta (por aquello de que quiero seguir sola y sin nadie que averigüe lo que me apetece).]
'Estoy en huelga de poesía' me dije
y sonreí al aclarar la picaresca'.
'No paro últimamente, estoy liada,
el trabajo, los estudios, la vida...'
Y yo en mitad de tanta insuficiencia
solo supe abrazarte o intentarlo,
decirte en el abrazo no abandones
cuando eres tu los versos. Lo bonito.
En huelga de poesía... Mejor ponte
en huelga indefinida de poetas.
L.H.M
jueves, 26 de febrero de 2015
A medias
¿Cómo empiezas a contar algo que no quieres que termine?
Me contaron que estoy hecha de contradicciones y lo dijeron como un piropo, imagínate. Creo que hablaba de esa facilidad que tengo para mezclarlo todo, de lo absurdamente sencillo que me resulta revolver el propio caos, de la imposibilidad de lo exclusivo en mi cabeza. Lo mucho que presumo de directa para lo torcido que suele acabar el cuento. Lo bien que me conozco la teoría de que los domingos son para ordenar la habitación frente a lo poco práctico que resulta darme cuenta de que es la vida la que tengo hecha un desastre.
He aprendido que tengo dejar las cosas a medias para no vivir una vida a medias, o algo así. Dejar, por ejemplo, vacío el hueco de la cama que lleva tu nombre para poder dormir bien. Pintarte los besos en el espejo de la puerta de casa por si yo no estoy y a ti te faltan, por si te miras y no sabes verte, por si te ves y no sabes mirarte, como yo te miro. Guardarte los abrazos de las despedidas que nos quedan para que nunca te vayas de mi, aunque sean tan fuertes que te eches a llorar, aunque sean tan largos que pierda el tren y tenga que volver a convencerles de que hay trenes que hay que perder a propósito para, a cambio, tener estaciones en las que quedarse.
Eres todos los viajes, todas las estaciones y todas mis ciudades, y yo he visto como se te cuelgan las metáforas del abrigo y a pesar del frío a ti no te hacen falta. Todavía no he sido capaz de contarles este vuelo porque, aunque aterrizamos hace rato, me niego a aplaudir si te llevo de la mano.
Creas vendavales de un simple pestañeo, y cómo me gusta envolverme en tu tempestad...
L.H.M
martes, 24 de febrero de 2015
Magia
Tienes todos los espacios inundados de tu ausencia, inundados de silencio.
Hoy he vuelto a hablar de ti y te he sorprendido acariciándome el pelo, creo, y eso que no estás. Luego me he sentido valiente, porque contigo jugar a piedrablanca tiene más sentido que nunca y siempre me siento capaz, y te he leído y me he leído a mi en tus letras, por primera vez. Eres mi última primera vez, por ahora. Luego me he puesto a divagar y me he acordado de que hace tiempo que tengo claro que no son habitables los 'que hubiera pasado si...' Claro que me dueles de vez en cuando, pero no puedo contarle eso.
Creo que cuando quieres mucho a alguien tienes que dejarle que le quieran. Que si la está cuidando entonces yo retiro la artillería y prometo no volver a disparar pero, por favor, no me pidas que me quede a verlo. Al fin y al cabo tampoco aplaudiré cuando en la gran pantalla suene la banda sonora y se besen los protagonistas.
En el fondo aún respiro hondo sabiendo que esa otra protagonista todavía no existe.
Y los miedos pues no sé, creo que me van a servir para que me abriguen ahora que tengo al frío llamando a la puerta, que por mucho que me indigne en el pasillo sentada en el suelo de brazos cruzados hay estaciones que arrasan más que los propios trenes cuando descarrilan.
Prometo cuidarme en invierno, prometo escribirte las historias que un día pienso contarte y prometo que no voy a pensar en un futuro porque no es posible, porque hoy por hoy ya no.
Menos mal que no me dueles, porque todavía siento ganas de comerte a besos y de tu olor a burberry en mi almohada.
L.H.M
lunes, 23 de febrero de 2015
Temporal prefido
Puedo sobrevivir a eso de tenerte lejos mientras te sienta cerca, pero tenerte cerca y sentirte lejos duele más que cualquier guerra.
Puedo sobrevivir te porque no queda otra, porque hace unos días me estabas llamando 'capaz' al oído y ahora todas las caracolas quieren tu voz como eco que anide en ellas. Prometen regalar sonidos de olas porque no te han escuchado y no saben lo que es dormirse con tu susurro acaricíandome el pelo.
Eres mi temporal preferido, con toda la contradicción que lleva escrita entre los espacios de sus letras. Temporal con sus dos acepciones, con el tiempo y el espacio, con la tormenta y la calma, siendo la lluvia que me cala hasta los huesos y siendo parte de todas las cuenta-atrás que llevan tu nombre como final, un final que es comienzo.
Lo que ocurre es que a este viernes no se le ha caído la erre, y se ha vuelto lunes. Que tengo a la rutina llamando al timbre y me ve por la mirilla, y yo sigo sentada en el pasillo esperando que seas tú quien le cierre la puerta. Que a veces me han llamado valiente y he cometido el error de creérmelo, y he volado con tanta fuerza que casi me quedo sin vuelos pendientes, sin viajes y sin abrazos. Que lo malo de pedir soledad a voces es que nadie escucha tu grito callado de socorro.
Eres mi temporal preferido. Y que nunca te falten olas.
L.H.M
Muerte
Que si te lleva flores es porque ya no puede llevarte a verlas
No me gustan las cosas que no entiendo y por eso no me gusta que haya un lugar para los restos, me parece hasta insultante. Nos has dejado las risas y las fotos y los momentos y los recuerdos. Nos has dejado una vida y media y más de treinta o cuarenta vidas a medias y cómo se guarda eso en una caja.
Sé que te habrías enfadado conmigo si me hubieras visto los ojos esta mañana y me hubieras mirado las manos vacías de abrazos. Sé que ella se acuerda de ti todas las noches y todos los días y todos los meses y todas las estaciones. Sé que era domingo y que llovía. También sé que te voy a echar de menos siempre.
Creo que eres de aquellas personas de las que hablaba quien ahora no deja de hablar del mar y casi me ahoga, de esas de las que solo hay que saber una cosa: Que nunca se van. Creo que no podrías irte aunque quisieras y eso que sé que no querías. Yo qué sé, hoy me ha dado por echarte de menos y me siento egoísta y absurda por estar celebrando la fecha menos importante de toda tu vida. Eso me enfada, y aquí sigue tu 'no frunzas el ceño, mi niña, que te pones fea'. Quiero volver a ser más boníca que las pesetillas. O no. Quiero que me digas que soy más boníca que las pesetillas. Sí, eso, justo eso.
Que mi vida es un contínuo 'lugar equivocado, momento equivocado':
Yo no debería estar aquí y ella no debería haberse ido de este planeta.
L.H.M
viernes, 20 de febrero de 2015
Huída
Yo aquí he llegado huyendo, o será que estoy de vuelta.
He encontrado una espiral jugueteando al hipnotismo con el tiempo, y mientras yo aquí pidiendo a gritos que no fuera tu nombre el dueño de esos 4:32 minutos de magia jugándome la vida a las incondicionales porque los magos nunca aparecieran.
Habla de arte, y tú celosa de sus ojos, de los míos cuando en algún momento (idiota de mi) pude haberlos buscado. Hablaba de ti y no lo sabe.
Y decía que el arte era sacarse las historias del sombrero y echarlas a volar en treinta y cinco metros cuadrados, pero cuando yo te conocí no le hacían falta esas grandes cristaleras. Te re-conocí, meses más tarde y en el mismo lugar, aunque algo menos libre.
Y es que dime de qué presumes y calla lo que echas en falta. Las alas. Tienes a un ejército siguiéndote los pasos, y aunque les da igual tu nombre, te buscan. Y como no lo saben te llaman.
Estos días no hago más que buscarte en todos los lugares que sé que estás y por eso me duele tanto. Te busco y luego finjo casualidad mientras brindo por los por si acaso, para que no se nos agoten. Y aquí dentro tengo un vacío lleno de ausencia, que lleva una semana de resaca.
Jamás he salido de aquel lugar siendo de día y tampoco sola. Y no sé cuántas gotas fuimos, porque allí siempre nos llovía.
En todas las estaciones y en las de tren
Invítame a bailar contigo, que quiero besarte todas las canciones.
Hoy estoy jugando a no callarme los piropos y voy sin comodines. Llevo un par de ases debajo de la blusa, por si me la quitas, por si apareces y me sobran todos los trucos y se me derraman todas las estrellas del bolsillo. Pero creo que hace tiempo que acabamos la función y de un momento a otro voy a reinventar todos los perros.
Llevo a mi lado a personas que no le tienen miedo al contacto físico y menos mal, o que le tienen miedo y al principio se retiran y después se sienten casa. Me gusta la gente que confía en el contacto físico.
Hay certezas que debemos callar, decir en el momento en el que no sean detonadoras de más suicidios emocionales, por mucho que nos gusten. De vez en cuando se me olvida que, aunque sean voluntarios, siguen siendo suicidios y duelen igual. Me sigues doliendo de vez en cuando y aprieta.
No quiero que acabe este abrazo, no deberíamos aceptar la caducidad del paraíso.
jueves, 19 de febrero de 2015
Toda la culpa es del café, que me recuerda a tu sabor
Si no era amor, era vicio. Porque jamás una boca me hizo regresar tantas veces por un beso.
Pensaba que se había acabado y hoy ha vuelto a recordarme que los finales felices no existen, que jamás estaré a su altura por mucho que me baje el listón, que estoy hecha de segundas oportunidades puestas en fila y desaprovechadas una a una.
Puedo defenderme de toda acusación, llevo años entrenando para eso, pero todavía sigo indefensa ante los silencios que me gritas con los ojos llenos de nada. Qué bien sabes apuntar al blanco, tirar donde duele, hundir la flota entera con uno solo de tus "no me pasa nada". Me van a hacer falta un par de domingos de sutura para acabar con la indiferencia que me he ganado a pulso.
Demasiada poca cafeína para todo este insomnio, demasiadas pesadillas acumuladas y demasiados despertadores mal apagados como para volver a llamarte casa tan pronto. Faltan horas de conversaciones en el desayuno o en la merienda y ahora solo me ha quedado ese regusto amargo de los cafés que nos sentaban bien y que, casi, había olvidado.
Solo quería seguir como hasta ahora, mantener el equilibrio, mantenerme estable, mantenernos. Pero llevo las decepciones tatuadas en la piel y cuando empiezan a doler es porque se avecina tormenta.
L.H.M
Ven
Dile a tu cuello que deje de gritarme 'muerde'.
Llevo una semana con kilómetros de más y 'buenos días' de menos, y te juro que no han faltado los de las bases. Llevo una semana en el intento y tuve que abandonar al tercer día sin poder contarte que no hay ninguna altura a la que tengas que estar, sino a mi lado.
Olvídate, que ya tendremos tiempo de saltar.
Te llevo el mar en una caracola, con su espiral. Te llevo el sonido del mar y una casa tan pequeña que puedes llevar a todas partes y a la vez tan grande que quepamos tu y yo en estos días de invierno que pienso hacer florecer. Te llevo de vuelta porque te he traído al norte en todos mis pasos y en todas mis letras y en todas mis noches y mis días y amaneceres desde la ventana de la cocina, y tu sin saberlo. Debe de haber sal dentro de esa mirada que me cura tanto.
Te he leído y ojalá hablaras de mi. Y ojalá me quede tiempo para contradecirte y contarte bajito al oído el lado bueno de los miedos mientras soy yo la que te acaricia el pelo antes de dormir, no ellos.
Ojalá nos queden ojalás porque todas estas letras que ahora no puedo decirte serán un buen regalo y me niego a escribir 'serían' porque no se si será la esperanza lo último que se pierde, pero a mi a suicida no me gana nadie.
Te buscan todas las partes de mi cuerpo magullado de los caminos que llevaban a un destino que nada tenía que ver con el que estoy buscando. Te buscan todas las partes, las rotas y las que no.
Y por favor, deja de ponerme la miel en los labios porque puedo querer probar.
L.H.M
miércoles, 18 de febrero de 2015
Imagíname valiente
Escribimos porque somos mas valientes de lo que estamos dispuestos a admitir.
Están bombardeando mi ciudad. Han mandado un telegrama urgente que jamás recibiré porque lo llevas escrito en los lunares de tu espalda. Me ha estallado en la cara una de las bombas que plantamos con rabia y sin querer queriendo en nuestro campo minado de palabras nunca dichas.
Hemos abierto fuego sin sobreaviso y, sin que hayan quedado heridos ni cenizas, cuento las víctimas a pares.
Todos querían ganar esta batalla y ser los más fuertes y los más listos y los que más han querido; pero una guerra nunca tiene vencedores ni aun dándose por vencidos. La guerra es algo que no se gana. Jamás.
Y te despiertas, sintiéndote impar, con un hilo de vida que ya no es rojo ni sostiene a nadie, con un tiritar absurdo que no abriga el invierno, con unas lágrimas que alguien recogió y ahora te sirven como suero y alimento. Y abres los ojos porque ya no tienes venda que los cubra ni que los nuble, y te abres el pecho porque sabes que no quedan donantes dispuestos a arreglarte la ausencia.
A arreglarte la existencia.
Como cuando disparan, y no hay balas, y ni por esas te salvas. Porque por muy hundidas que creamos estar siempre aparecen boyas nuevas que nos sacan a flote, aun sin darnos cuenta, y nos vuelven a descubrir que se puede querer otra vez.
L.H.M
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