sábado, 18 de octubre de 2014
El miedo no brilla
Déjame que hoy nos recuerde lanzando aviones de papel desde una azotea cualquiera a principios de año. Eran cinco, creo, mitad colores mitad deseos, y no guardo la imagen de ellos volando, aunque lo hicieran.
Quisimos hacer cenizas todas las trabas que nos pusieron, quemamos palabras que luego ese año nos daban los buenos días y no, no lo eran.
Deja que le grite a la vida la rabia que le guardo, las preguntas que le tengo preparadas para cuando ésta de verdad pueda con nosotras, que no son pocas. Supongo que es un día de esos en el que necesitamos que nos recuerden las cosas que ya sabemos, el menos mal que tú y todos los temas de conversación que repetimos cada poco tan solo para quejarnos de todos esos que venden sus vidas para ganar un par de letras, un par de aplausos, un par de camas, yo que sé. Y, bueno, es eso y también es que me niego a una existencia sin ti, no te jode, vaya aburrimiento.
Y es que justo hoy me han recordado los aviones, y ya me he encargado yo de hacer un recuento de momentos. Tienes los abrazos más sinceros del mundo, y prometo dejarte llorar en la zona de llegadas de cualquier estación, en cualquier estación.
Quédate y no me sueltes. Para poder contarte las cosas que no me atrevo a contarme, por eso.
L.H.M
Risa
La risa siempre gana.
La risa gana a todo.
Me alegra saber que mi voz suena distinta al otro lado del teléfono, que la zona de llegadas de la estación ha vuelto a sonreír al verme, que sigues aparcando mal el coche tan solo para ganarle unos minutos al beso que me debías desde hace un mes. Me alegra que tenga que quitarme la chaqueta y la coraza ante una ciudad que sigue siendo mía, ante una casa que es casa.
Coger una sudadera del armario de papá cuando tengo el mío lleno de ellas también es decir te quiero, aunque te vaya a susurrar las ocho letras dentro de un rato. Y llenarme el armario de zapatos nuevos, y el frigorífico de comida de mamá (ingrediente secreto incluido), y la vida de 'no puedes ser tan cabezota' con una sonrisa en la cara. Y es que me vacié, nos vaciaron, y el verano nos puso a secar el sol y ni siquiera me quedaban lágrimas. Y ahora nos estamos llenando de caricias y enhorabuenas y estudiamuchos y vuelveprontos. Y nos estamos llenando de risas, tan fuerte que nos llenamos la boca por si se nos fueran a escapar. Por si acaso.
Que hay ideas que alegran fines de semana y hay ideas que alegran la vida.
Que hacía tiempo que los domingos no se me hacían tan cuesta abajo y, joder, yo solo quiero echar el freno. Que aunque casa es mi refugio, me sienta bien volver.
Y necesito que estés este invierno porque nunca he patinado sobre hielo. Y como éste, mil motivos...
L.H.M
viernes, 17 de octubre de 2014
Están haciendo un negocio de la poesía
No sé tu color de ojos pero he visto como me miras. No esperaba encontrarte, lo prometo, aunque te habría buscado por todos los bares de la ciudad, por todos los escenarios vacíos de teatro y repletos de muertos en vida, por todos los rincones de las calles mojadas de una lluvia que era un llanto, por todos. Hicimos del adiós un hasta luego, y todavía sigo preguntándome como pude endeudarme en un abrazo.
Me reconoció, y no me conocía. No éramos más que motas de restos de personas de cualquier sábado noche, formando parte de una historia que jamás se contará en los libros.
Hicimos historia en las aceras que nos vieron subir a gritar, quizá demasiado rápido, que tenemos algo que decir. Hicimos historia pero no van a acordarse, y ese es el problema.
Creéis empezar a vivir en la tercera cerveza y no vais a acordaros de los detalles, qué putada.
Tendremos que escribirlos a base de golpes y heridas, a base de sacudidas y de balas y de guerras, quién se apunta.
Me pregunto a cuantos contactos de vuestra agenda llamáis a las cuatro de la madrugada, recién despiertos de una pesadilla (como si la vida misma no lo fuera) con la certeza de que habrá alguien al otro lado del teléfono. Me lo pregunto pero me da igual la respuesta. Vamos a cuidarnos, anda.
Aunque, bueno, que vais a saber vosotros de lazos, si jamás le habéis trenzado el pelo.
L.H.M
Para L. los días en que se le olvida como brillar
Sé que te asusta septiembre
porque te comen las nubes.
Empiezan los finales
y acaban los principios.
Y una nunca está preparada
para decir adiós,
por mucho que nos eduquen.
Pero también sé
que no existen batallas
para quien no puede lucharlas.
Que no existe victoria
para el que no mordió el polvo.
Y que la mayoría de veces
es quien observa desde fuera
el que recibe más golpes en su coraza.
Y también sé qué es despertar contigo
ver a tus demonios pasearse
y que no tengan valor de hacer más
que pisarte los talones
arrancarte la ropa
y ver como desnuda
resurges de tus entrañas
sin contarle nada al mundo.
Sé que detrás de tu sonrisa
se esconden mil arañazos
curados con los años
a base de caricias propias.
Y sé que en el fondo
cada vez que hablas de dolor
es porque él mismo se te escapa
pero incluso así
incluso así, amiga,
te veo mucho más fuerte.
Y ¿Por qué no?
Pienso que la vida nos da lo que le devuelves
si no lo vas a buscar tú.
Pero sí sé
que puedes
que sabes
que sientes
que mueves
que tienes
las ganas de luchar del mundo.
Que has salido ya de mil desiertos
Y no te amarga el mil y uno.
Porque así es tu vida, como un retrovisor:
La mirada fija para ver quién viene
y el punto muerto para ver lo que se va.
Siempre consciente de que el tiempo
no se mide por veranos
ni por inviernos;
Ni siquiera por febreros
que te hacen recular.
Que la vida es una sola
y los cambios son constantes.
Que muchas veces el uno
no debe ser una suma de dos.
Y que la mejor compañía en la tierra
se debe labrar en dos brazos:
Los de una misma.
Que tu piel se volvió atópica
para poder soportar el fuego
de un alma de verdad
que sabe volar por sí misma.
Y que tus huesos saben ser fuertes
fuertes por sí solos.
Y tus piernas saben ser largas
para que llegues donde quieras.
Pero solo quiero
Y solo espero que sepas
que por mucho que tus luchas lleguen
siempre podrán ser nuestras.
L.H.M
¿Quedarnos?
'Declarante fuera de peligro solicita permiso para remover pasado'.
Esa fue tu declaración de intenciones, y ahora que exijo documentos que nos acrediten no te quedan vendas con las que taparte los ojos ni curarme las heridas.
Me tiré de corazón, sin saber si era más grande el vacío que me habitaba el pecho o el que tenia tu echarme de menos constante, pero es que siempre hemos estado más bonitos con la cabeza abierta y el pelo en la cara y llenos de sudor antes de dormir. Siempre.
Me tiré porque llevaban tu nombre las casualidades y aunque no sé qué me ahoga eres mi mejor salvavidas.
Sal-va-vi-da, te lo prometo, como si la sonrisa de después de las doce dependiera de tus buenas noches, como si me acariciaras el pelo cada vez que dices que te quedas.
Me faltaron seis minutos, y ahora que no corremos por los pasillos del metro pienso coger alguno de los cuarenta trenes que paran en la puerta de tu casa cada viernes. Y te volverá a comer el miedo y las cervezas volverán a ser morenas, y te sentirás idiota por no ser capaz y no por las veces que no pueda repetírtelo a lo largo del día. Capaz, como si la vida dependiera de ello, como si el fin justificara los miedos y no todas estas pesadillas, como si el mismo fin no existiera y estuviera hecho de trocitos de piropos del camino.
Tu error fue volver después de todos los portazos, y quizá ahora entiendas que no es que esté volviendo, es que yo nunca me voy.
L.H.M
Amnesia
Dicen que
cuando nos duele mucho algo
el propio cerebro activa mecanismos para
dejarlo en el inconsciente y que lo acabemos
olvidando.
Pues
se me ha olvidado eso de querer a ciegas
de confiar con rabia
y de mediar sin miedo.
Lo de escribir por amor,
la poesía sin orgullo
y los mensajes sin botella de los martes a las
diez.
El sonreír sin prisa,
El vivir anclada en el babor de un cuerpo y
morir de vida con las miradas.
Se me ha olvidado también
el sabor del café de las nueve
Porque, ¿Sabes?
Ningún café sabe igual que el anterior
y eso a veces duele
(mucho)
El abrazar por sorpresa
el brillo en los ojos
y los arrebatos de cariño que
parecen sacados de algún cuento que escribí
un día de esos en que no me asustaba nada.
Se me ha olvidado ya
el querer sin heridas.
El sanar cicatrices.
Todo lo que me perdoné
y a lo que doy gracias
El no asustarme cuando algo se aleja
O huir cuando se acerca demasiado.
Se me había olvidado ya todo,
pero entonces apareciste tú.
Bendita sinceridad
Que siempre es cura para la amnesia
L.H.M
Arquitecto
Lo mejor -y lo peor- de todo lo que se rompe es que siempre aprendemos a construir algo.
Contigo aprendí que hay arritmias necesarias y que el amor no se mide en abrazos ni en faltas de aliento sino en la capacidad exponencial de acelerar el pulso ajeno sin ponerse una mano encima. En el vértigo que causa el salto al vacío con alguien incluso a kilómetros de distancia, o el creer eternamente en el calor de un cuerpo a pesar de saber que en el momento menos pensado va a tener que marcharse.
También entendí que todas las armas que me apuntaban podía dispararlas a quemarropa contra el mundo, porque el eco de entre líneas también deja cicatriz, y que todo lo que sale de dentro retumba más fuerte en los demás aunque el eco sea silencioso.
Gracias a ti logré comprenderme, y supe que aunque tarde o temprano te fueses, las musas también existen en formato nostalgia y llevan siempre bajo el brazo un puñado de folios, por si algún día te marchabas y a mi se me ocurría volver a buscarte. Ya decía Escandar que estuviese quieta antes de echar a correr; lo que él no sabía es que se trataba de una contrarreloj, y nosotros decidimos hacerla andando hasta que nos asustamos porque nadie nos había contado que el amor también sangra y se pone feo. Aprendí a tener más miedo a los días normales que a las despedidas, y es que contigo entendí que la levedad del hombre asustaba mucho más cuando uno sabe que la persona que necesita oír no volverá a llamar, que cuando te marchas tú mismo sabes que nadie va a echarte de menos.
Entendí que los vacíos llenos de nada no eran una oda al derrotismo si se utilizaban de manera adecuada. Que las asimetrías no siempre eran injustas y que todo lo que amas igual que da vida puede empezar a matarte, y no por eso vas a morir.
O no. Puede que todo eso lo leyese en algún libro. Lo que sí es cierto es que contigo aprendí que la colección de heridas que llevaba años cargando a cuestas podían convertirse en poesía, y eso nadie me lo había enseñado nunca.
L.H.M
sábado, 27 de septiembre de 2014
Que bien me sientas
No te imaginas cuanto me aburren los domingos sin contar los lunares en tu espalda. Me he comprado un mapa astral y ni con esas;
parece mentira que incluso a oscuras pudieses tener tanta luz -o yo tantas ganas de convertirte en luciérnaga aunque no fuese así.
Ya sabes que me asusta la oscuridad y me encantan las excusas. Como pedirte en voz baja después de hacerme la dura que te quedes diez minutos más, y tu cara en el espejo a las seis de la mañana, con los ojos a medio a abrir y la sonrisa ya puesta. Que bien te sienta que te quiera a ratos. Y a mí que me desordenes la vida.
Me pido para siempre matarte de hambre en los desayunos a besos, y el ser la envidia del mundo por recibir todos los tuyos. A eso siempre te dejaré que ganes, porque no soy lo suficientemente cabezota como para negarme a ello. Te prometo que para mantenerlo trataré cada segundo de forma especial. Gritar más en silencio y hablar más con los ojos aunque tu no lo entiendas, pero seas capaz de sentirlo y a mi con eso me valga -porque sé que descifrar esos geroglíficos es la excusa perfecta para que te quedes un día más. Escribir poesías sobre el compás al que se mueve tu pecho y bailar un vals con cada aliento. Y no contártelo nunca, pero decirte mientras duermes que eres la historia más bonita que podría haber escrito con los pies. Y que tú al saberlo sonrías. Que bien te sienta (que te quiera a ratos). Y a mí que me desordenes la vida.
Que me valgas todos los días incluso ganando peso y que la única costura que tenga valor de destrozarse sea la de la comisura de nuestros labios de tanto reírnos. En el fondo es buena idea, yo sé remendarlas a besos. Tenerte para siempre como comodín en los días malos, reordenar los puntos cardinales de tu cuerpo para no perder jamás el norte y que tú midas centímetro a centímetro mis piernas cada vez que creo no estar a la altura.
Al final me he colgado yo, pero creo que esta vez hablaba de lazos y no de sogas.
L.H.M
Entre líneas
Sería por tu manera de callarte, o de decirlo todo y a la vez no decir nada en absoluto. Tú.
Tus puntos suspensivos y la sinalefa entre ellos, acompañada por esa sonrisa de cada vez que te quedabas callada y a mí me hacía sentir tan cómoda.
Me recreabas aquella escena de Pulp Fiction en que Uma Thurman le decía a Travolta aquello de "sabes que has encontrado a alguien especial cuando puedes estar callado durante un puto minuto y compartir el silencio". Y lo había encontrado. Te había encontrado y eso solo podía significar que yo empezaría a escribir para que no se ahogasen tus aullidos en la nada, o que mi nada se llenaría de todos los gritos que ignoraba por pura verborrea.
Eso también me gustaba de ti. Tu sutileza. Tu manera de entenderme sin ni siquiera abrir la boca y la capacidad de calmar mi manía de tenerla siempre abierta. Tu manera de enseñarme a soñar sin bostezos y resolver todas las ecuaciones con letras porque los números no se nos dan bien a ninguna de las dos.
Siempre llego tarde, o se me olvida la medida exacta de la distancia prudencial. Los únicos cuartos que controlo son en los que te he tenido en la cama y no se oír hablar de fracciones. Me sobran los segundos de cualquier hora, y los primeros también si en algún lugar vas a estar tú.
Tú. Tus puntos suspensivos y todas las historias que se han escrito sobre ellos.
Aunque se ensucien con palabras.
...
Los míos hoy quieren que te quedes conmigo.
Y creo recordar que el factor de la orden
siempre altera el producto.
L.H.M
viernes, 26 de septiembre de 2014
Batalla
Haciendo caso a mis raíces:
yo no me enfado,
pero illo,
me da coraje.
Se llama hipocresía pero lleva todos vuestros nombres, y os hacéis llamar valientes mientras ondeáis banderas que yo ya no quiero conocer.
Para mi, ser valiente es otra cosa.
He oído gritos repletos de quejas sobre actitudes que son las vuestras, protestas sobre principios que son los vuestros, críticas sobre actitudes que son las que luego os representan. He girado la vista y os he visto borrachos en cualquier esquina, borrachos y drogados para poder hacer frente a este mundo que se desmorona cada vez más y más rápido. Estáis dormidos y eso también es huir, aunque de la forma más rastrera y ruin, callandito, sin hacer mucho ruido, no vayan a despertarse los miedos y tengamos que volver a las pastillas de antes de dormir.
Tenéis las salas de psiquiatría abarrotadas, tenemos, y las tardes de café abandonadas y nos cobran horas de conversaciones que no gastamos. Tenéis el cajón de medicinas a rebosar pero ya no salís a sacar la sonrisa de paseo, con lo bien que le sienta el aire fresco en la cara, con lo bonita que se pone cuando el sol aprieta. Tenéis los cuadernos vacíos y llenas las redes "sociales", y sentarse frente al folio en blanco en noches como esta es de las batallas más jodidas aunque no lo receten en la farmacia.
Que ser capaz no es más que saberse atrevido y sentirse un poco héroe en el camino, que no depende del por qué sino del cómo, que no me importa el resultado sino el mientras, que ya no creo en los finales.
Escribe y te veré valiente, serás lo que quieras ser, pero, por favor, por - favor, no te sabotees.
L.H.M
Des - amor 2.0
Hoy he decidido olvidarte.
Por una vez no me refiero a pasar página, a intentar que dejes de doler o a que pases, en un futuro, a mi lista de amigos. Esta vez he decidido olvidarte del todo.
Estás bloqueado en whatsapp y he borrado tu número. Tiré la nota de aquella tarde en la que estaba escrito y creo que nunca llegué a aprenderlo de memoria, menos mal. Eliminé los mensajes y las conversaciones. También te he eliminado de facebook, borrado todas las fotos en que aparecíamos juntos, cambiado el 'tengo una relación' por 'es complicado'. Igual lo cierro por un tiempo. En tuenti creo que no te llegué a agregar, ¿no? Te he dejado de seguir en twitter, en las dos cuentas. He cancelado la suscripción de tu blog y de la página aquella en las que hablabas de tus grupos, tampoco quiero leerte. Ya no te tengo en favoritos ni me llegan correos cada vez que publicas. Le he pedido a alguien que guarde las cartas que en escribiste, ya ves, no quiero saber tu dirección aunque me sepa los pasos que hay de mi casa a la tuya.
Seguramente te encuentre en alguna parte, de casualidad, pero yo lo he intentado.
Te he borrado de todos los sitios porque he decidido olvidarte.
Ya puedo empezar con tu recuerdo.
L.H.M
jueves, 25 de septiembre de 2014
Sabes las condiciones, no hay letra pequeña.
Fabricar la rutina
no es cosa sencilla,
después de todo.
Se me ha agarrado el verano al pecho y me está anidando un vacío que aprieta más que cualquier soga al cuello. He dejado de mirar las estrellas y eso es algo que no soy capaz de perdonarte, he dejado de pedir deseos porque estás en todos y mi subconsciente te extraña aún más que yo. Incluso he llegado a agradecer las pesadillas.
Ayer me preguntó si las clases de relajación me están ayudando a dormir, y tenías que haberla visto. No sé en que momento aprendí a mentir a esos ojos pero cómo iba a contarle esta historia, cómo.
Así que me limité a sonreír tímidamente mientras volvía al espejo revisando que mis ojeras estuvieran bien cubiertas con los días que me quedan. Y sigo sin encontrar un lugar seguro en el que pasar mis noches, que era, en un resumen algo burdo, de lo que se trataba.
Ahora que no estás odio no haber escrito cuando no dolía, y me echo a temblar ante la posibilidad de que se agoten los recuerdos de los que alimentarme.
L.H.M
Cuando la recompensa es un salto al vacío.
Namórate
Ven que te enseño el norte, que hay lugares que llevan tu nombre y jamás has visitado, que hay lugares tan escondidos que hacen creer a cualquiera la ley de la exclusividad, que hay otros tan a la vista que nadie se para a mirarlos, y el cielo se echa a llorar. Yo ya estuve una vez no muy lejos, de pequeña, y después de haber visto amanecer desde la mesa del desayuno me ha quedado claro que estaré de nuevo, pronto.
Tengo que enseñarte las calles que no conozco, las aceras, las catedrales, las rías... Tengo que enseñarte las cosas que no sé y probablemente olvide para repetir cada vez que nos pongamos a ver miles de fotos, y que nos dejemos enseñar, pero de la mano. Necesito que me lleves de la mano porque me da miedo no perderme y tener que volver antes de tiempo, y que me aprietes tan fuerte que seamos capaces de retenerlo.
Tenemos que habitar esta casa, o cualquier otra. Apuesto a que los soleados ventanucos están llenos de historias, y podríamos hacerlas nuestras o pedirlas prestadas o que nos vean ser felices y se lo cuenten a los próximos visitantes. Podemos habitarnos y demostrarnos una vez más que cualquier lugar es casa si eres tú, y la puerta me da igual abierta o cerrada.
Ven que te enseñe el norte. A ti, que haces que lo pierda.
L.H.M
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Espiral
Dejaré la puerta abierta.
He puesto una docena de rosas en un jarrón con agua y ha sido lo más bonito que he hecho por mí en días. Después he cocinado para mí, ya sabes, algo que se haga al horno, nunca precocinados, y he contado en el calendario los días que provocan que esta cuenta atrás aún no esté en el cero. Necesito fabricar una nueva rutina, otra más.
He vuelto a pasar por la entrada porque era el camino que lleva a mi cuarto, y sigue abierta. Ya no te espero, lo prometo, no te espero porque me lo han prohibido. Porque no será esta la vez que menos me quiera, porque hay monstruos mucho más fuertes que tu recuerdo y supongo que llegados a este punto es una suerte que alguna vez estuvieran ahí.
Esta mañana me acordé de tu ombligo como solía ser, como el precipicio al que me habría lanzado una y otra vez durante el resto de mi vida; y entonces te he imaginado observándolo, creyendo que el mundo gira porque tienes el centro de gravedad justo ahí, y a la mierda el romanticismo.
L.H.M
sábado, 6 de septiembre de 2014
Valor es nombre de chocolate y amarga
Imagíname valiente,
que sea el vuelo de mi falda
quien me lleve hasta tu cama
y no suspires,
guarda el aire que te sobra
pa' paseos por mi espalda.
Yo te guío
que las migas del camino
ya no quieren ser testigo
de tus idas y venidas
de ilusiones sin sentido.
No eres más que un perro viejo
que ni muerdes ni das miedo.
Deja de enseñar los dientes
y lamerte las heridas
que al curarlas con saliva
vas a envenenar los besos.
Y salir de tu cabeza
para colarme en tu cama
serás tú quien caiga enfermo
y a ver quien te cura de eso.
Otra ronda, de preguntas,
y después la octava copa
(yo solo pierdo la cuenta
de las cosas que no tengo).
¿Qué creiste ver en mí
yo que nada lo mantengo?
¿Por qué motivo fingiste
que salvarse era tan bueno?
Invita tú,
que he perdido la cartera,
la vergüenza y hasta el sueño.
Debí dejarla tirada
Navegando a la deriva
sin capitán y sin dueño.
Ahora es cuando me disculpo
por el descaro y el cuento
y te recuerdo,
que mis mares son leyenda,
que mis caricias, océanos.
Pobre gato callejero
repleto de malas pulgas
deja de rascar la historia
y probar si tienes suerte
que lo que pica es la envidia
y tu odio, desde siempre.
Que por querer compañía
y pedir la moda esa
de que mataran mis miedos
el collar y la correa
me costaron más que el perro.
Te escribo en cursiva por lo torcido de la historia que jamás llegaste a
prometerme,
y aprovecho para decirte que será la última vez que lo haga.
Y me juro que no habrá próxima vez.
(Eres un gilipollas, por eso lo de G).
L.H.M
viernes, 5 de septiembre de 2014
Cuando el Caos se vuelve habitable
Asegurar
Declarar
Prometer
Remachar
Pegar
Coser
Verificar
Comprobar
Cerciorarse
Tú.
Me habría enamorado de ti.
'A mi no me digáis que me encariñe
con nada que luego se vaya a ir'.
Yo, sin embargo, lo prefiero.
Suelo enamorarme de las cosas
que se van a ir,
es mi mejor salvavidas,
el seguro de vida que establece
que son más de siete vidas
y ocho letras.
Garantizarme tu ausencia
es asegurarme el aire
empezando por el suspiro.
Escribirte, hablarles de ti,
es certificar tu vuelta a casa.
Me habría enamorado de tu forma de dormir
seguro que se te escapan los sueños
entre los pliegues de la sábana,
y me juego la mitad de tus miedos
a que las pesadillas te arropan
mientras la lluvia te cala los huesos
mientras se hace la tormenta iluminando-te.
Enamorarme
del frío que tienen tus pestañas
cuando ella te falta
y la oyes por las noches
arañando el trocito de hielo
y polvo de estrellas
que tienes por corazón.
Nunca he tenido problema
en reconocer abiertamente
mi facilidad de enamorarme
nosecuantas veces al día.
Me enamoro de las cosas que me hacen sonreír
de las personas que sonríen.
Me enamoro y, por ahora,
el amor no va a gastarse
si no me gasto yo.
El caso es que me hubiera enamorado de ti
que hubiera compartido mi existencia contigo
aun sabiendo el miedo que te dan
las historias que se acaban.
L.H.M
Declarar
Prometer
Remachar
Pegar
Coser
Verificar
Comprobar
Cerciorarse
Tú.
Me habría enamorado de ti.
'A mi no me digáis que me encariñe
con nada que luego se vaya a ir'.
Yo, sin embargo, lo prefiero.
Suelo enamorarme de las cosas
que se van a ir,
es mi mejor salvavidas,
el seguro de vida que establece
que son más de siete vidas
y ocho letras.
Garantizarme tu ausencia
es asegurarme el aire
empezando por el suspiro.
Escribirte, hablarles de ti,
es certificar tu vuelta a casa.
Me habría enamorado de tu forma de dormir
seguro que se te escapan los sueños
entre los pliegues de la sábana,
y me juego la mitad de tus miedos
a que las pesadillas te arropan
mientras la lluvia te cala los huesos
mientras se hace la tormenta iluminando-te.
Enamorarme
del frío que tienen tus pestañas
cuando ella te falta
y la oyes por las noches
arañando el trocito de hielo
y polvo de estrellas
que tienes por corazón.
Nunca he tenido problema
en reconocer abiertamente
mi facilidad de enamorarme
nosecuantas veces al día.
Me enamoro de las cosas que me hacen sonreír
de las personas que sonríen.
Me enamoro y, por ahora,
el amor no va a gastarse
si no me gasto yo.
El caso es que me hubiera enamorado de ti
que hubiera compartido mi existencia contigo
aun sabiendo el miedo que te dan
las historias que se acaban.
L.H.M
miércoles, 27 de agosto de 2014
Azul (Oleaje)
Publico esto por aquí
después de ser rescatado
del baúl de los olvidos
Y anoche fue tan precioso qué.
Estimados marineros, eso de que os perderíais en el mar de unos ojos azules me resulta un intento de piropo demasiado gastado. Me hace gracia, porque lo verdaderamente heroico sería intentar navegar en sus ojos color tormenta. Y, aquel día, me aventuré.
Las olas de su pelo fueron mi mejor aliado. A veces pausadas y, otras veces, como aquella noche, con la marea demasiado alta.
Peligroso viaje ese de bajar resbalando por su cuello, que 'gota a gota se hace el río' y yo me estaba ahogando en el pequeño arroyo que formaba su perfume.
Entonces, luz, relámpago que ilumina la constelación compuesta por los lunares de su pecho, como una sinfonía. Pequeños puntitos brillantes que guiaron mi camino titilando con complejo de miguitas de pan. Y yo, como buen animal curioso, fui probándolos todos.
¡Remad, galeotes, remad! Que este cañón se me hace infinito y me provoca hasta escalofríos. Enfadaste a Zeus, lo recuerdo bien. Los truenos se oyeron en lo más profundo del abismo por el que avanzaba y tus suspiros rara vez podían reconocerse entre los susurros del viento.
Apenas vislumbraba el final del camino, caímos a la deriva por tu ombligo, parada obligatoria. Jamás escuché unos cantos de sirena más mágicos y convincentes, pero la función debía continuar.
Ya en tu vientre las aguas se calmaron. Respiramos para tomar el último impulso.
La piel de gallina, el corazón en un puño, y tu mano agarrando mi pelo para evitar que me fuera de allí. "Mi reino por una sola caricia más, capitán"
Y, en ese preciso momento, naufragué.
L.H.M
Aperitivo para el mientras.
"Viajes por la memoria".
Son los que más daño hacen porque para viajar en ellos no hay que pasar por la aduana, no hay nadie que evite los objetos punzantes, ni las promesas pasadas que taladran, ni los restos de balas en la sien.
Son los más valientes porque siempre desafían al gran Sabina con eso de que no hemos de volver allá donde fuimos felices. Y volvemos. Y volvemos a volver y a doler y de qué manera. Y si ocurren catástrofes durante el viaje no nos cae el oxígeno del techo, y pocas veces nos indican la salida, como quien se sabe un texto, de memoria.
¿Sabes cómo se dice 'aprender de memoria' en francés? Yo lo he olvidado, qué cosas. Pero sí que sé que tiene algo que ver con 'coeur'. Porque aprender de memoria es echarle corazón, porque sí, porque es una necesidad.
Apprendre par coeur. Joder, sí, eso era.
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** No es que esté de vuelta, porque yo nunca me voy. Es que Mayo me revolvió el pelo, las ideas, y hasta la vida, y saltó tan grande que ahora casi nada me parece que esté a la altura. Aunque... Tu ven, que verás.
L.H.M
martes, 26 de agosto de 2014
Lo que está en juego es el futuro.
Nunca hablo de política, porque no sé.
Independientemente de mis ideas, que más de una vez he dejado más que claras, está el hecho de que hoy, mientras hacía la comida en casa, he escuchado a cierto individuo afirmar nosequécosa sobre realizar un debate con una mujer, y han tenido que repetirlo un par de veces para que me diera cuenta de que iba en serio.
Desde hace tiempo vengo pensando eso de que ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos, y seguramente al hombrecillo este le haya caído una buena al llegar a casa. De hecho, sus declaraciones le han venido de perlas a la oposición pero supongo que, en cierto modo (y ojalá fuera todo metáfora) en este juego gana quien hace más trampas. Que hay quien ha podido sentirse ofendido ante tales palabras y de verdad que no voy a pronunciarme porque no pretendo crear polémica, pero sí quería decir que a mi lo que me ha producido es, más que todo, tristeza.
Tristeza por el personaje en cuestión, por su forma de pensar, por el silencio de sus compañeros y por todo lo que se habla ahora sobre él. Tristeza porque se me ha esfumado en un segundo la ilusión que yo tenía en rellenar un sobre el próximo día veinticinco: no quiero que alguien así me represente, porque os aseguro que no lo hace. Me ha entristecido recordar que seguimos siendo ratones gobernados por gatos gordos, ya sean blancos o negros, que somos mayoría pero estamos en minoría, que sigo teniendo pesadillas todas las noches y todavía no he visto a ninguno de ellos con ojeras... Como iba diciendo, he sentido tristeza. Tristeza por todas las mujeres a las que les ha debido de doler tales palabras, y no me refiero a molestar o incomodar, sino doler. Mujeres que, después de aquel día, han agachado un poco más la cabeza y han silenciado un poco más su sollozo. Mujeres que de verdad se sienten inferiores porque 'si lo ha dicho este hombre, que es importante, será cierto'. De verdad que dudo mucho que se hayan parado a pensar en la repercusión que pueden tener una docena de palabras mal colocadas, saliendo de la boca de alguien que afirma que 'lo que está en juego es el futuro' y que, en cierto modo, no miente:
el futuro,
nuestro futuro,
el nuestro,
para ellos,
no es más que un juego.
Me ha producido tristeza, de la de dar pena y nunca me ha gustado que algo me de pena porque no me creo lo suficientemente importante como para que nadie merezca mi compasión. Pero hoy me has dolido, España.
Y, ya por último, a todos esos que puedan pensar cosas como que para qué publico esto si los de arriba no van a leerlo, que escribir no sirve para nada o que lo que debería hacer es salir a la calle y que nos escuchen o cosas así, no pretendo quitarles la razón. Pero mi madre me ha dicho siempre que lo que uno piense hay que soltarlo, que sino produce úlceras de estómago. Y que estamos de acuerdo en que quejarse no resuelve el problema pero yo, después de escribir esto, ya respiro (algo más) tranquila.
Posdata: Y ahora, quién quiera, que abra debate conmigo, que yo soy mujer.
L.H.M
domingo, 24 de agosto de 2014
Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta
Dice la Real Academia de la lengua que una casualidad es una combinación de circunstancias que no se pueden preveer ni evitar y en mi opinión a esa descripción le falta un adjetivo que denote (y detone) alguna que otra dosis de vibraciones positivas. No hace mucho escribí algo así como que las casualidades feas nunca son casualidades y por ahora me quedo con eso. Y ya sé que por el hecho de que no me guste no deja de ser algo relacionado con el azar, que no puedo cambiar el nombre de las cosas como a mi se me antoje y que sean como sean esas casualidades van a seguir escapando a nuestro control. Ya sé todo eso, de verdad que me lo sé, pero para mi, 'casualidad', siempre va a ser algo bueno.
Puede que la sopa tarde un poco más de lo previsto en calentarse y el té tarde en enfriarse demasiado, puede que al salir de casa tenga que volverme porque olvidé coger el paraguas (y regaliz rojo, siempre llevo regaliz), puede que los semáforos cambien de color justo cuando iba a cruzar la calle. Puede que para ti sea tarde y para mi aún sea demasiado temprano, no sé. Todo es un poco más complejo. Me encantó la frase que leí, la cual decía que por muy corto que sea el camino, quien pisa fuerte deja huella, pero tengo miedo a clavar el tacón y volver a asomarme al precipicio.
Miedo a que me confundan, a confudirme, a ser usada, a que me usen...
Que como dice Marwan, ya he probado las prisas, el sexo exprés, la abolición de los preliminares, los ombligos pasajeros, los cuerpos fugaces, las bodas en las vegas y las cremalleras atropelladas. Y por culpa de todo eso dejé de ser yo para convertirme en una cobarde que sólo piensa en dar un paso atrás evitando así que me rompan de nuevo en mil pedazos.
Ya hablaba mi espiral de un cúmulo de casualidades. Pero aún así me sigue pareciendo extraño cada vez que ocurre y no quiero jamás acabar de acostumbrarme. Y es preciso y precioso porque me hacen sentir pequeñita y segura a la vez, y te das cuenta de lo enorme que es el mundo y de cómo el universo es tan jodidamente *inserte aquí el adjetivo que esté a la altura* y de lo grandes que son algunas personas. Porque os juro que aún quedan grandes personas (aunque yo no sepa diferenciarlas bien hasta ahora).
Que con el tiempo y la experiencia entiendes que la belleza, es eso, eso que el tiempo no sabe degradar cuando pasan los años. El mirar más allá y saber ver lo que vale alguien más allá de un físico.
Así que a mi no me vengáis con que no creéis en nada que no sea tangible .
Llamadlo Dios o no llamadlo, pero que nadie se atreva a decirme que no cree en las casualidades porque hay personas que solo las concibo como tales. Y qué miedo que tú seas una de ellas.
*Esta es una de las pocas entradas que no escribo como un cuento. Que lleva algo de mí y de mis arañazos, como heridas de guerra.
Dicen que escribir ayuda a dejar atrás la barrera que nos impide avanzar, y aquí estoy yo intentando que sea cierto eso que dicen...
L.H.M
viernes, 22 de agosto de 2014
Apuntes sobre.
La parte positiva de compartir tantos días con alguien es que acumulas tantos momentos que es prácticamente imposible quedarte sin historias que contar, y eso siempre es bueno. La parte negativa es eso mismo, la certeza de que siempre quedará algo en el tintero, que habrá algún detalle que murió justo en el momento en que ocurrió. Y sé que en algún momento tendré que sentarme y escribir-lo todo, pero no ahora. Sé que debo una historia, que me debo una historia, que necesito ponerlo todo por escrito para volver a mediosentirlo y convencerme de que ha pasado de verdad. Y quizá esté preparada en dos días, en una semana o en dos meses, ni idea, pero no ahora.
Siempre pasa igual, y este es uno de los 'siempres' que jamás me ha fallado. Es curioso como la memoria, además de ser selectiva, congela momentos pero no sentimientos.
Es decir, recordamos cómo nos dolió pero al recordarlo no nos vuelve a doler, al menos no íntegro, no del todo. Y menos mal que es así porque sino sería imposible, imagínate, te abres la cabeza (el corazón en su defecto) y al tiempo se cura (lo prometo), y al tiempo te acuerdas de cómo te dolía y te vuelve ese dolor y esa cabeza abierta y otra vez al principio, menuda imposibilidad.
Menuda imbecilidad. Pero el precio que debemos pagar es alto y no sé hasta que punto rentable: Para que eso no ocurra, alguien decidió al diseñarnos que ningún sentimiento aparecería de nuevo al recordarlo. Ninguno. Por eso no nos vuelve la felicidad al recordar cómo fuimos felices. Es más, lo que nos envuelve es cierta nostalgia, hay que joderse. Y bueno, 'por lo menos salen canciones'.
El domingo acaba de abofetearme, y ojalá hubiera sido como un jarro de agua fría porque ahí fuera rondan los treinta grados, pero ni por esas me salvo. He visto cerrar la puerta del tren y me ha faltado un 'ven' para colarme de un salto.
Teníamos setenta minutos para inventar una excusa, otra. Pero en lugar de eso he andado a la vez que avanzaba mientras te veía 'acomodarte' y me habría echado a correr de haber servido para algo. Ni el jefe de estación se ha atrevido a mirarme a los ojos. Te juro que lo he visto agachar la cabeza, como pidiendo perdón por retirar la maldita bandera roja que ha puesto al tren en marcha, alegando que 'es su trabajo' y demás excusas baratas. Desde cuando retirar el rojo sirve para hacer que las cosas avancen y no para detenerlas, y ya no hablo del tren, dime. Desde ti, supongo. Como todo.
He vuelto a casa, y es menos casa porque te has ido, y esto es un desastre.
Deja ya la broma y vuelve.
Por favor.
L.H.M
jueves, 21 de agosto de 2014
Te tuve al lado
'Regalices rojos
para corazones fríos'
algo así era.
Pero es que ya no tengo
congelado el corazón.
Te tuve al lado
o eso me han dicho
el ángulo desde el que las fotos
fueron congeladas.
Eso dijo aquel que dijo aquello
de que los zapatos reflejan nuestra alma
o algo así
y ella sólo tenia
unas zapatillas rotas.
Y podrá sonar egoísta
pero no quiero prestarle las mías
que he recorrido mucho
que he saltado mucho, que me he frenado mucho.
Que mis zapatos huelen
un poco a cerrado
todavía,
zapatos que incluso a veces
siento que me vienen grandes
estando hechos a medida.
Te tuve al lado
y quizá no supe verte
y no supe ver cómo te dejabas la piel
y el aliento
en capturar y dejar quieta
a la poesía en unos labios.
Y no supe oír como cada click
era un rugido siendo libre
como el primer llanto de un bebé
al salir a mundo abierto,
como los bostezos de por las mañanas
cuando estiraba los brazos
y, siempre despeinada,
me llamaba leona, fiera, salvaje, amor.
Como las victorias
o las derrotas cuando saben a victoria
me da lo mismo.
Decía,
que te tuve al lado
y no te vi.
Perdona
pero es que no fui sola,
desde hace un mes o dos nunca voy sola.
Pero es que aquella tarde
(aquella y muchas otras)
no pude
apartar la vista
de mi izquierda.
L.H.M
Más que todo lo que puedas respirar
¿Quiéres que te lea?
Ironía es que diga que se le ha olvidado saber escribir cuando sus frases tienen esos trazos de nosequé que queseyó y es capaz de hacer suya cada palabra y cada sílaba y creer y crear al mismo tiempo.
Todavía no he entendido para qué quiere hacer eterno un mapamundi en su costado, si el mejor mapa es su piel y de pocas cosas he estado nunca tan segura.
Y recorrerla tiene que ser un puto vicio, jodida mujer fatal, y yo me conformo con una siesta a su lado enredada en uno de sus abrazos infinitos. Y perderme en su pelo que seguro que huele a vida y luego llevarla de la mano hasta su esquina, y girarnos y ver vacías las putas escaleras y susurrarle al oído que no pasa nada, que los miedos ya no son más que fantasmas, que el único reencuentro va a ser el nuestro y eso volverá a salvarte la existencia. Sí, ya lo verás.
Ya leí una vez que a las personas que más quieres hay que dejar que las quieran, y eso hago, os lo juro que eso hago pero no sabéis qué envidia. Que un día de estos me planto en su puerta con una rosa y un libro debajo del brazo, con dedicatoria, claro, y no le pido matrimonio porque a día de hoy no me veo pasando por el altar y bueno, porque a mi las mujeres sólo me gustan como musas y ese "sólo" es enorme y no hace falta nada más. Que un día de estos me trago los miedos y la dejo hacer finitos los abrazos, y habrá que ver qué ocurre cuando me gire entre la gente y esté, y sea.
No podía ser de otra forma si leer sobre ella es leer en cierto modo sobre mí y al contrario, y no os cuento las casualidades porque llegan a dar miedo y no sabríais entenderlas. Y porque joder, son nuestras. Suyas y mías. No me habléis de conquistas si no la habéis visto paseando a orillas del Guadalquivir, que yo tampoco la he visto pero me juego la mitad de mi tiempo a que la torre del Oro se le queda pequeña, y seguro que no sabéis mirarla. Porque será de otros , será una parte de Azul, será las huellas del albero de la feria de mayo, será luz de los fuegos artificiales y un poco el sonido de las campanas de la giralda. Será de otros y un poquito mía pero a la vez de nadie pues ya deberíais saber de memoria eso de que las cuerdas atan. Mírala, que sonrisa más grande y preciosa, eso sí que es magia. Dejadla en su nube que ya no tiene vértigo, dejadla que se duerma a las tantas y que no quiera cerrar los ojos hasta que el sueño le bese suave los párpados, que ya tiene un héroe que la arrope y la lleve a la cama en brazos, siempre lo tuvo (que no se te olvide) y que vuele, que vuele alto y se sienta pequeña que ya estoy yo para convencerla de lo grande que es. Y al que se atreva a cortarle las alas le corto los huevos. Así, sin más.
No sé muy bien cuando llegó, y mucho menos el por qué, pero la niña me ha ido ganando poco a poco. Su voz, sus historias de héroe , de Azul, de momentos en los que fuimos infinitas (cada una por su lado, no más que ahora, sí diferente), pero yo ya se lo dije el otro día, que ha llegado en el mejor momento. Que no se vaya, por dios que no se vaya y que hago yo pidiendo a algo en lo que no creo, pero por no creer tampoco creíamos que alguien fuera a salvarnos y míranos, mírala.
Que pienso recordarte toda la vida si es necesario la historia de cómo El chico del traje hizo la inmensidad de azul un poco mas grande en sus labios y luego te regaló una sonrisa, entera para ti. Te lo voy a recordar aunque se apaguen las luces y la fiesta se acabe. Te lo voy a recordar por siempre, hasta que se borre la tinta de nuestra piel y, aún así, sigan latiendo las casualidades.
L.H.M
jueves, 14 de agosto de 2014
Rawr
Se ha asomado esta mañana a mi piel.
El sol, digo, y se ha reído un poco de mi al verme tan pequeña y sin compañía en una cama tan grande, desnuda y desdudada. He dejado que dore mi cuerpo sin adorarlo, que para eso ya estabais anoche tú y tus arañazos de felino hambriento.
Y me he dejado templar en lo cálido de sus abrazos, que temblar ya me hicisteis tú y tus ronroneos antes del juego, cuando sacaste las garras y tu garganta desgarró un rugido que fue respirándome poco a poco hasta las entrañas.
No voy a hablarte ahora de filosofías porque de un tiempo a esta parte las mías son bien baratas, pero qué jodida es la lingüística y cómo cambia la historia a sólo una letra de distancia.
En esas he agachado la cabeza para esconderle los ojos, vidriosos, los restos de rímel por las mejillas y las manchas de agua salada en la almohada (¿por qué no serán dulces mis lágrimas?). Y ella ha apretado fuerte los dientes para intentar calentarme un poco este estúpido pedazo de hielo y escarcha que llevo cosido al pecho con par y medio de remiendos, y que desde hace tres inviernos hace las veces de corazón.
Me ha besado el llanto esta mañana. Y me ha pedido perdón por salir anoche a pasear y no avisarme de la hora de vuelta. Que dice que olvidó las llaves en casa y por eso me tuvo despierta hasta tan tarde, que mis lágrimas quemaban tanto porque se pasaron con las copas y ya sabemos que el tequila se toma con sal y limón, y aun así, joder, cómo amarga. Es lo que tiene salir a gastos pagados, menos mal que el cheque en blanco lo firmé en cuanto te vi aparecer con tus ojos de mar y tu sed de excesos. Que digo que de saberlo me habría ido de buena gana a hacerles compañia, que las penas con vodka son menos penas y las dudas podrían haberlas hecho cenizas una vez envueltas en papel de fumar. Juro que apenas hubiera necesitado un par de caladas, tal vez tres, para reducirlas a polvo pero tú siempre prefieres que te reduzca a ti, con hambre y sin aliento, y yo no sé negarme a tus ganas de más que también son siempre un poco mías.
Me has mordido las pesadillas esta noche pero no voy a darte las gracias porque, aunque los buenos días, a pesar del viaje, hayan llegado calentitos, eres tú la que trajo los monstruos camuflados entre los versos en asonante. Y es cierto que trajiste otras mil sensaciones con ellos pero nunca me gustó deber nada y menos a ti, que apenas has aprendido a cumplir del todo los tratos y al final nunca sé si yo acabo ganando o perdiendo por mucha tregua que pida. Debería empezar a invertir en comodines porque en el fondo no me importa demasiado y espero que este juego dure mucho tiempo y cada vez dependa menos del azar. Eso sí, aprovecho para decirte que te pienses dos veces si quieres quedarte. Porque si te vas yo no vuelvo.
Es la única vez que voy a pedírtelo directamente. No te vayas. Ya está. Sabes donde está la puerta y no te pilla lejos, y también te he enseñado donde guardo las llaves por si quieres echar la cerradura por dentro y quedarte a matar miedos y a recorrer mis caminos, a ver cómo te muerdo flojito el cuello y salgo a navegar mientras veo el mar asomando a tus ojos, aunque mientras duermes y vigilo tus sueños, como hoy, estuvieran en calma. Recuerdo las tormentas de antes de dormir como el mayor y más bonito de los naufragios y sé que podría capitanear cada noche una embarcación entera aun pecando de irresponsabilidad, pues no deben estar bien vistos los destrozos que provoca mi huracán, pero sí que me atrevo a afirmar que no vas a dejar que vuelvan a clavárseme las astillas.
Me he asomado esta mañana al precipicio de tus sinsentidos, como todos los amaneceres desde que has decidido volver y quedarte no-sé-hasta-cuando, y el pellizco que ha taladrado mi estómago lo he pedido envuelto para desayunármelo por el camino. Ojalá fuera así siempre, despertarme y no verte y saber que has estado, que has sido. Y que se enfade el Sol por tu partida, que ya te guardo yo las formas y le explico que tú querías quedarte, de verdad que querías, pero a veces querer no es suficiente, ¿No era eso?
Nunca,
bajo ningún concepto,
sea quien sea
y prometa lo que prometa,
dejéis que alguien juegue
a salvaros la vida.
Jamás.
Pero, si quieres, me dejo.
(Pero, la conjugación más puta)
L.H.M
miércoles, 13 de agosto de 2014
A modo de saludo
Hasta aquí, esta ha sido la historia de como un corazón quiso mantener las bajas temperaturas del invierno, haciendo que la nieve que su Otto particular le regaló por navidad no sufriera un deshielo. (¿ De verdad no sabes quién es Otto? ¿Y cómo vives sin esperar la casualidad de tu vida?)
Ha sido la historia de como empezó a fallar ese corazón de hielo, de como se le acabaron los regalices rojos, de como buscó una vía de escape cerquita del pecho por la que metes la mano y le tocas el alma. El cuento de cuentos (mas chinos que otra cosa), el motivo de los motivos, el principio del fin. Siempre me han gustado los comienzos y más ahora que hace un par de días leí eso de que por algo los principios se llaman principios, y yo tengo los míos tatuados a fuego lento y caricias aceleradas debajo de mis pestañas.
Que un día no hace mucho dejé de ser yo, porque también dejaron de ser mis circunstancias. Que aunque haya llegado la primavera y vaya encontrando pañuelos usados por doquier, empiezo a poder respirar.
Y qué alivio.
L.H.M
viernes, 1 de agosto de 2014
Primavera
Hay personas que son casa,
casas llenas de luz
que respiran primavera,
casas que alquilaría
sin ni siquiera haber visitado.
Tiene unas manos habitables,
aunque se muerda las uñas
porque morderse la vida
le parece demasiado,
y se tapa la risa
como si se le fuera a escapar,
como si tuviera que guardarla siempre dentro,
como si jamás hubiera creído en la libertad.
Y es que a mi, más que Paz, me parece
Libertad.
De esa de abrir la boca y callar los miedos,
de esa de echar a volar desde el acantilado
más alto.
Y saltar.
Tiene unas pestañas
de las de "mírala que guapa está,
creyendo que se le caen las pestañas
para cumplirle deseos",
y seguro que más de una vez
y más de dos
se han concedido.
Que si se mira el ombligo
es solo para agachar la cabeza
medio instante
y si mira al suelo
es por aquello de los impulsos
y siempre hacia adelante.
Tiene los labios dulces,
suaves como la primavera.
Y dice que está siendo la estación más fría
y digo que no se ha mirado al espejo,
que no se ve mirando al mar
con esas ganas de bebérselo
porque si se viera
subirían los termómetros
y tendría lugar el deshielo
y, entonces sí, a la mierda la primavera.
Tiene un gesto que invita a eso
de alquiler con opción a compra,
y tiene un lunar en la mejilla
que bien podría ser calor de chimenea
y sofá de manta y películas de amor
aunque, os juro, que esas cursiladas
no le hacen sombra.
Que no.
Que hay personas
que son primavera
y no tienen que esperarla
para llenar de flores la terraza.
Que ella es un balcón precioso
lleno de macetas
como un patio de Mayo
con vistas al hogar.
L.H.M
viernes, 4 de julio de 2014
Las cervezas que me debes
De un tiempo a esta parte
sobre todo por las noches
evito preguntarme
sin llegar al resultado
para qué querrá ser gato
si luego nunca araña.
Más de tres años
(de historias y espirales)
sin escribir poesía
y entonces apareces,
para qué pedir permiso,
y robas mis palabras,
secuestras a mis musas
(si es que alguna vez
yo tuve de eso)
haciendo que me vea
obligada al vano intento
de versos cortos, (de besos lentos)
de apetecibles abismos,
que disfruto dos segundos
(y qué preciosa historia
para sólo dos segundos).
Para qué voy a querer
que llegue pronto el verano.
Si aún no has llegado
y ya te estás yendo.
Si enciendes mi frío
haciendo el deshielo,
si en las madrugadas
me apagas el sueño
y atontas
mis miedos
(que no los mata
porque no quiero).
Abandono en la tarea
de buscar
un por qué
a tus manías.
Y que me dices de esa
de esperarme
con sugus de fresa en la estación,
cada domingo.
Si luego por la noche,
con el lunes asomando
entrabas por la ventana,
valiente,
y con tus siete vidas
y el par de alas.
Venías a recordarme
que sólo tú tenías el sabor
de todos los helados.
L.H.M
jueves, 3 de julio de 2014
Ella
La he visto hacer magia en pleno invierno
con un juego de manos esconderme el truco
y los miedos.
La he visto correr por Gran vía
y hacerla pequeña.
Convencerme de que había llegado tarde
al desorden de mis días
cuando ni siquiera la esperaba.
La he visto reírse de los planes
con el corazón latiéndole fuerte en un puño
y un billete de tren en el otro.
Y esperar al revisor para contarle
los porqués de su sonrisa y nuestra historia.
También la he visto llamarme 'vida'
mientras me la da y cuando me la quita.
Llamarme 'vida' y bailar con ella un tango
porque la he visto bailar
después de un concierto y, a mi, el agua,
y bucear en ella respirando
el aire que me quita cuando me quita el aire
(y eso pasa cada vez más a menudo).
Y a mis ganas preguntar '¿bailamos?'
y ella temblando suspirar que si.
La he visto saberse valiente
hablarme de las cicatrices de su cuerpo
de las heridas confundidas con la tinta
de cómo todo se cura con besos.
Que por las noches, cuando apago el mundo
en el instante de antes de abandonarme al sueño
he querido abandonarme a ella
(y ahí también la he visto).
La he visto, y después de todo
me atrevo a confesar que ahora,
ahora ya no sé como mirarla.
martes, 1 de julio de 2014
Avoir besoin de
Recuerdo cuando te dejé durmiendo y salí al mundo, sin darme cuenta que me lo dejaba encima de mi cama.
Me has revuelto la vida casi tanto como las sábanas y te has quedado para ordenarlas, ambas. Te echo de menos y menos mal, y más bien lo que echo de menos es a mi contigo. Nos echo de menos y últimamente estaba tan asustada que no podía escribir de ti. Que yo quiero cuidarte toda la vida, te lo prometo, pero es que no sé en que momento voy a cambiar de vida porque seguro que tenemos más de siete. O eso, o menos de una.
Siempre me han gustado los extremos aunque hagan tanto daño que qué. Pero imagina una montaña rusa sin subidas y bajadas, imagina que no hay malos momentos pero tampoco buenos, que andamos en línea recta sin ningún tipo de piedras, ni recovecos, ni curvas, ni nada.
Imagino la nada siendo la vida y qué aburrimiento.
Hoy es noche de pedir deseos y nunca he sabido callármelos del todo, por eso no te voy a decir 'vuelve'. Me quedan historias que contarte y no pienso agotarlas jamás, que te aseguro que las mías curan.
Quiero cuidarte toda la vida, seguramente todas las vidas voy a querer cuidarte, pase lo que pase y pase quien pase. Quiero cuidarte a corto y largo plazo.
Nunca he creído en las segundas partes y menos aún en las mitades. En realidad es que nunca me ha gustado hablar de esto con números, y aunque me hubiera gustado, no sé. Pero te habría comprado todos los croissants de la sección de dulces, de los de azuquitar por encima. Pretendo llenarte la vida de conguitos blancos y decorar tu casa como si yo habitara en ella. Mi intención es dibujarte la piel cuando me quede sin cuadernos y que no se queje, repetir las tontería de unirte los lunares creyendo que son planetas, hablarles de ti y mirarte de reojo de vez en cuando.
Ojalá nunca falten las miradas cómplices , ojalá mucho tiempo leyéndote entre líneas y tu quejándote de que siempre adivino qué te pasa. Ojalá ser capaces de tachar muchos ojalás de una de mis listas no escritas.
También decirte... Que me gusta tu espalda.
Me gusta tu espalda porque tienes escalofríos tatuados, tu tripa porque está suave, tu pecho cuando se te va a salir el corazón por la boca y tus labios cuando lo niegan, tu cintura cuando grita 'muérdeme'.
Me gusta cuando te dejas arañar. Cuando me callas y me dices 'tu muérdeme todo lo que quieras , pero por dios no hagas ruido'.
¡Pero cómo no hacer ruido!
Me gusta cuando tiemblas. Me encanta cuando Tiemblas. Sobre todo cuando pasa al acercar mi mano a la parte baja de tu ombligo.
Me gusta cuando me dejas dormir en mi lado preferido aún sabiendo que mi lado preferido eres tú. Me gusta cuando dormimos, porque nunca lo hacemos a la primera.
Me gustó que acariciaras la espiral porque me sentí caer dentro en ese momento, caer en ella aunque marea.
Me gusta cuando me tocas el pelo (aunque luego tarde tres días en desenredarlo). Me gusta cuando me dices lo que te gusta.
Vuelvo a repetir que me gusta mucho tu espalda, porque es que me gusta mucho tu espalda.
Y más cuando la araño, que conste.
L.H.M
lunes, 30 de junio de 2014
Negativas
<< En la historia del lugar
y el momento equivocados
nos graduamos a la vez >>
No voy a escribir(te).
No voy a explicarles como a veces
me gustarían tanto tus conversaciones
aunque no las espere,
como la suerte te lleva de la mano
y en tus labios me la creo,
como juegas a volver
aunque nunca hayas estado.
No les hablaré de las personas filtro,
de como por calarte a ti
ahora sirvo de tamiz
limando las asperezas
que cuelgan de tus miedos.
No voy a hablar de tus dudas,
de las preguntas para las que no tengo respuesta
pero sí tiempo y paciencia,
de las quejas que mis manos desprenden
cuando son las tuyas las que las buscan
y no hace frio,
aunque siempre fuiste invierno.
No voy a comentar las despedidas
alegando que siempre fueron mejores
que la ausencia,
si una vez te llamé casualidad
y no llegaste a sospecharlo.
No voy a contar motivos,
ni peros, ni quizás, ni por si a casos.
No pretendo hacer recuento
de las cosas que no voy a escribirte
aunque lo haya hecho.
No voy a escribirte,
porque ya lo hice
durante más noches de las que habló Sabina
y dormí a los gatos de todos los tejados
mientras lamías las heridas,
que tu misma te hacías,
mientras volvías a casa cada mañana
sin habitarme jamás.
No voy a escribirte
porque a tí ya te escribí
una vez
por última vez.
L.H.M
jueves, 26 de junio de 2014
Tributo a la perfección
¿ Se nace ? O... ¿ Se hace ?
Todo viene de muy atrás.
Me remonto a cuando todavía no levantaba dos palmos del suelo y vivía en un sitio de mentalidad poco avanzada, al igual que sus habitantes.
Todo estaba establecido. Mis amigas empapelaban sus cuartos con póster de hombres "genéticamente perfectos" (o eso decían ellas) y sus únicas preocupaciones eran que el guapo de la clase quisiera levantarles la falda.
Yo en cambio sabía lo que no quería. No echaba de menos esas tonterías y fui asimilando que lo que sentía no era raro. Aunque muchas personas lo hayan utilizado para hundirme.
No era un fracaso sexual.
Me di cuenta de que tuve la inmensa suerte de tener buen gusto.
Porque os voy a dejar una cosa bien clara: Un hombre nunca sabrá valorar a una mujer como lo hacemos nosotras.
La ternura que desprendemos y la dulzura en la cama son inigualables.
Y eso amigos mios, es bestial.
El cuerpo de una mujer se puede considerar el tributo a lo perfecto.
Espero que algún día se deje de usar la palabra amiga delante de padres y familiares homófobos, cuando hablemos de la persona que nos hace feliz. De quien nos saca una sonrisa y acepta que sus "suegros" parece que no saben valorar la pedazo de hija que tienen.
A dia de hoy no cambiaría por nada ser diferente, como vosotros me llamáis.
Me ha costado mucho tiempo y esfuerzo encontrar mi sitio donde poder hablar con libertad y acurrucarme en un pecho donde haya bastante relieve.
Seguimos viviendo en una sociedad retrógrada donde creéis que somos una minoría enferma, confusa y trastornada sin daros cuenta que somos la esperanza de un mundo mejor. Con valores frescos y sin armas de represión.
Y ya por último quería hacer alusión a lo que todos los hombres pensáis o habéis pensado alguna vez en la vida. La idea de que sin vosotros no sabremos lo que es disfrutar y me dais lástima. Bueno... Lástima y un poco de grima. Valoro mucho la sutileza y el notar un bulto en vuestro paquete como señal de que ya estáis listos para el tema me parece un poco tosco.
Qué cierto eso de que tenemos el poder en nuestras manos, y nunca mejor dicho ;)
L.H.M
miércoles, 18 de junio de 2014
Tormenta
No tengo nada de cielo, cielo.
Ni el azul ni el infinito.
Quizás ese vaivén
y el poco de gris
que tanto parece gustarte.
He dejado de llover,
yo que soy tormenta.
También he bajado la guardia
y ahora tengo que encontrarla
por la noche en la farmacia.
Pongame algo que no amargue
y que sea soluble en agua,
para esta alergia tan fea
que gasto a ciertos felinos,
y una caja de paciencia
de quinientos miligramos,
las de trece comprimidos.
Pienso ganarme
cada noche contigo
el título de quitasueños.
Qué lejos veo tu cama
que cerca he estado
de dormir en ella esta noche.
O no dormir.
Que más dá.
Que se yo.
L.H.M
Noites
<< El miedo arropa pero no quita el frío >>
Estoy a un "te lo dije" de abandonar,
quizás dos, y de frentes diferentes.
No suelo abrirme a las personas
porque solo hay dos maneras:
Hablarlo, que implica pronunciarlo en voz alta
y me exploten los oídos .
O escribirlo
que es una batalla a folio abierto
en la que las palabras son más mortales que las balas.
Prefiero abrirme en
y curar las heridas desde dentro
lamerlas despacito
como los gatos.
Abrirme la cabeza antes que el corazón .
Dormimos por las noches
para evitar el miedo que nos dan.
Crecer no es más que cambiar de sitio
los monstruos que nos daban miedo:
antes bajo la cama
y ahora fuera de ella.
Porque 'tapada hasta la cabeza'
es el segundo lugar del mundo
que más veces ha salvado.
El primero son los brazos de mamá
como cuando de pequeñas
jugando al pilla-pilla,
era siempre Casa.
martes, 17 de junio de 2014
Carta a todas mis catástrofes
<< Yo creo que hay veces en las que es necesario decir que no y que sea que no. Veces en las que es necesario parar y saber hacerlo, y yo no he sabido.
Todo el mundo sabe tomar decisiones, yo tambien, y quien diga que es complicado es que no tiene ni idea. Tomar decisiones es facil, es insultantemente sencillo. Lo difícil es tomar la decisión correcta, sea en la oportunidad que sez , y yo eso nunca he sabido hacerlo. De niña es fácil, el riesgo de fallo es más bajo y el alcance de error prácticamente ridículo. Si no deciden por ti, te llevan de la mano, y así quien no.
¿Cuántas veces evitaría el tropiezo por llevarlos agarrados de mi mano? ¿Cuántas veces literal y cuántas no? Más bien al contrario, pero me habéis entendido. Eran ellos quienes me llevaban a mi y yo la que se soltó.
Que más da ahora el cuando, el por qué o el para qué.
Como decía, nunca llegué a tomar la decisión correcta y he cometido tantos errores que se me han agotado las oportunidades que tenía para aprender de ellos.
A veces me han preguntado en qué creía y solía hacer la misma broma: no creo en mi, como para creer en alguien. Y a estas alturas del cuento de poco me sirve el victimismo así que, por qué no, vamos a ser valientes por una vez. Nunca he creído en mi y no me daba cuenta. Si alguna vez lo hice, o bien era mentira, o ahora no me acuerdo. El "problema" es que muchos otros sí lo hicieron y creo que me alimenté de eso, y menos mal. Me daba igual defraudarme a mi misma pero no soportaba saber que les estaba doliendo, y aún así, ni en cien vidas sabría el daño que les hice, que les hago.
No sé que me hubiera gustado ser, no sé. Nunca me vi en esos "como te ves dentro de veinte años" porque supongo que a todos nos queda un poco lejos, pero desde hace un tiempo no me veo y es que ya no sé mirarme.
Tenía en la cabeza una idea para este verano. Quería hablar de las personas que son y alguna vez fueron Casa, pero me vengo dando cuenta que eso es algo que me viene grande. No es que crea que no sería capaz de hablar de ellos (de vosotros) porque ya lo hice una vez y me gustó el resultado. El problema es que para qué. Escribir no va a darme ni aire ni techo ni dinero y de la felicidad no se puede vivir, por muchos que os mientan las utopías que intentan vendernos.
Me dejo mil cosas por hacer, pero las ganas y las fuerzas se han agotado todas. Me dejo mil besos y millón y medio de te quieros. Me dejo a personas que no se merecen esto y que no merezco. Me dejo.
Decía Bukowski "encuentra lo que amas y deja que te mate". Pero lo hacía y a mi no me queda aire. No quiero volver porque odio ese verbo: "Lo malo no debería volver y lo bueno no debería haberse ido" escribí una vez, y así pasa. No quiero volver a una ciudad que no es la mia, a una casa que no es casa. No quiero volver y me siento infinitamente cobarde a la vez que enfadada. Porque sé que algo falló y yo misma pude haberlo arreglado fácilmente, pero sigo sin saber qué ni cómo.
Que no hay nada más seguro que los brazos de papá y mamá, como cuando de pequeñas jugábamos al pilla-pilla y ellos eran siempre casa. Ojala no haber salido jamás de ahí. Ojalá. >>. L.H.M
Todo el mundo sabe tomar decisiones, yo tambien, y quien diga que es complicado es que no tiene ni idea. Tomar decisiones es facil, es insultantemente sencillo. Lo difícil es tomar la decisión correcta, sea en la oportunidad que sez , y yo eso nunca he sabido hacerlo. De niña es fácil, el riesgo de fallo es más bajo y el alcance de error prácticamente ridículo. Si no deciden por ti, te llevan de la mano, y así quien no.
¿Cuántas veces evitaría el tropiezo por llevarlos agarrados de mi mano? ¿Cuántas veces literal y cuántas no? Más bien al contrario, pero me habéis entendido. Eran ellos quienes me llevaban a mi y yo la que se soltó.
Que más da ahora el cuando, el por qué o el para qué.
Como decía, nunca llegué a tomar la decisión correcta y he cometido tantos errores que se me han agotado las oportunidades que tenía para aprender de ellos.
A veces me han preguntado en qué creía y solía hacer la misma broma: no creo en mi, como para creer en alguien. Y a estas alturas del cuento de poco me sirve el victimismo así que, por qué no, vamos a ser valientes por una vez. Nunca he creído en mi y no me daba cuenta. Si alguna vez lo hice, o bien era mentira, o ahora no me acuerdo. El "problema" es que muchos otros sí lo hicieron y creo que me alimenté de eso, y menos mal. Me daba igual defraudarme a mi misma pero no soportaba saber que les estaba doliendo, y aún así, ni en cien vidas sabría el daño que les hice, que les hago.
No sé que me hubiera gustado ser, no sé. Nunca me vi en esos "como te ves dentro de veinte años" porque supongo que a todos nos queda un poco lejos, pero desde hace un tiempo no me veo y es que ya no sé mirarme.
Tenía en la cabeza una idea para este verano. Quería hablar de las personas que son y alguna vez fueron Casa, pero me vengo dando cuenta que eso es algo que me viene grande. No es que crea que no sería capaz de hablar de ellos (de vosotros) porque ya lo hice una vez y me gustó el resultado. El problema es que para qué. Escribir no va a darme ni aire ni techo ni dinero y de la felicidad no se puede vivir, por muchos que os mientan las utopías que intentan vendernos.
Me dejo mil cosas por hacer, pero las ganas y las fuerzas se han agotado todas. Me dejo mil besos y millón y medio de te quieros. Me dejo a personas que no se merecen esto y que no merezco. Me dejo.
Decía Bukowski "encuentra lo que amas y deja que te mate". Pero lo hacía y a mi no me queda aire. No quiero volver porque odio ese verbo: "Lo malo no debería volver y lo bueno no debería haberse ido" escribí una vez, y así pasa. No quiero volver a una ciudad que no es la mia, a una casa que no es casa. No quiero volver y me siento infinitamente cobarde a la vez que enfadada. Porque sé que algo falló y yo misma pude haberlo arreglado fácilmente, pero sigo sin saber qué ni cómo.
Que no hay nada más seguro que los brazos de papá y mamá, como cuando de pequeñas jugábamos al pilla-pilla y ellos eran siempre casa. Ojala no haber salido jamás de ahí. Ojalá. >>. L.H.M
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