miércoles, 27 de agosto de 2014

Azul (Oleaje)


                                                                                                               Publico esto por aquí

                                                                                                              después de ser rescatado

                                                                                                              del baúl de los olvidos

                                                                                                    Y anoche fue tan precioso qué.



Estimados marineros, eso de que os perderíais en el mar de unos ojos azules me resulta un intento de piropo demasiado gastado. Me hace gracia, porque lo verdaderamente heroico sería intentar navegar en sus ojos color tormenta. Y, aquel día, me aventuré.

Las olas de su pelo fueron mi mejor aliado. A veces pausadas y, otras veces, como aquella noche, con la marea demasiado alta.

Peligroso viaje ese de bajar resbalando por su cuello, que 'gota a gota se hace el río' y yo me estaba ahogando en el pequeño arroyo que formaba su perfume.

Entonces, luz, relámpago que ilumina la constelación compuesta por los lunares de su pecho, como una sinfonía. Pequeños puntitos brillantes que guiaron mi camino titilando con complejo de miguitas de pan. Y yo, como buen animal curioso, fui probándolos todos.

¡Remad, galeotes, remad! Que este cañón se me hace infinito y me provoca hasta escalofríos. Enfadaste a Zeus, lo recuerdo bien. Los truenos se oyeron en lo más profundo del abismo por el que avanzaba y tus suspiros rara vez podían reconocerse entre los susurros del viento.

Apenas vislumbraba el final del camino, caímos a la deriva por tu ombligo, parada obligatoria. Jamás escuché unos cantos de sirena más mágicos y convincentes, pero la función debía continuar.
Ya en tu vientre las aguas se calmaron. Respiramos para tomar el último impulso.
La piel de gallina, el corazón en un puño, y tu mano agarrando mi pelo para evitar que me fuera de allí. "Mi reino por una sola caricia más, capitán"


Y, en ese preciso momento, naufragué.



L.H.M

Aperitivo para el mientras.



"Viajes por la memoria".

Son los que más daño hacen porque para viajar en ellos no hay que pasar por la aduana, no hay nadie que evite los objetos punzantes, ni las promesas pasadas que taladran, ni los restos de balas en la sien.


Son los más valientes porque siempre desafían al gran Sabina con eso de que no hemos de volver allá donde fuimos felices. Y volvemos. Y volvemos a volver y a doler y de qué manera. Y si ocurren catástrofes durante el viaje no nos cae el oxígeno del techo, y pocas veces nos indican la salida, como quien se sabe un texto, de memoria.


¿Sabes cómo se dice 'aprender de memoria' en francés? Yo lo he olvidado, qué cosas. Pero sí que sé que tiene algo que ver con 'coeur'. Porque aprender de memoria es echarle corazón, porque sí, porque es una necesidad.


Apprendre par coeur. Joder, sí, eso era.


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** No es que esté de vuelta, porque yo nunca me voy. Es que Mayo me revolvió el pelo, las ideas, y hasta la vida, y saltó tan grande que ahora casi nada me parece que esté a la altura. Aunque... Tu ven, que verás.



L.H.M

martes, 26 de agosto de 2014

Lo que está en juego es el futuro.



Nunca hablo de política, porque no sé.

Independientemente de mis ideas, que más de una vez he dejado más que claras, está el hecho de que hoy, mientras hacía la comida en casa, he escuchado a cierto individuo afirmar nosequécosa sobre realizar un debate con una mujer, y han tenido que repetirlo un par de veces para que me diera cuenta de que iba en serio.

Desde hace tiempo vengo pensando eso de que ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos, y seguramente al hombrecillo este le haya caído una buena al llegar a casa. De hecho, sus declaraciones le han venido de perlas a la oposición pero supongo que, en cierto modo (y ojalá fuera todo metáfora) en este juego gana quien hace más trampas. Que hay quien ha podido sentirse ofendido ante tales palabras y de verdad que no voy a pronunciarme porque no pretendo crear polémica, pero sí quería decir que a mi lo que me ha producido es, más que todo, tristeza.

Tristeza por el personaje en cuestión, por su forma de pensar, por el silencio de sus compañeros y por todo lo que se habla ahora sobre él. Tristeza porque se me ha esfumado en un segundo la ilusión que yo tenía en rellenar un sobre el próximo día veinticinco: no quiero que alguien así me represente, porque os aseguro que no lo hace. Me ha entristecido recordar que seguimos siendo ratones gobernados por gatos gordos, ya sean blancos o negros, que somos mayoría pero estamos en minoría, que sigo teniendo pesadillas todas las noches y todavía no he visto a ninguno de ellos con ojeras... Como iba diciendo, he sentido tristeza. Tristeza por todas las mujeres a las que les ha debido de doler tales palabras, y no me refiero a molestar o incomodar, sino doler. Mujeres que, después de aquel día, han agachado un poco más la cabeza y han silenciado un poco más su sollozo. Mujeres que de verdad se sienten inferiores porque 'si lo ha dicho este hombre, que es importante, será cierto'. De verdad que dudo mucho que se hayan parado a pensar en la repercusión que pueden tener una docena de palabras mal colocadas, saliendo de la boca de alguien que afirma que 'lo que está en juego es el futuro' y que, en cierto modo, no miente:



                                                                       el futuro,
                                                                  nuestro futuro,
                                                                      el nuestro,
                                                                      para ellos,
                                                           no es más que un juego.


Me ha producido tristeza, de la de dar pena y nunca me ha gustado que algo me de pena porque no me creo lo suficientemente importante como para que nadie merezca mi compasión. Pero hoy me has dolido, España.


Y, ya por último, a todos esos que puedan pensar cosas como que para qué publico esto si los de arriba no van a leerlo, que escribir no sirve para nada o que lo que debería hacer es salir a la calle y que nos escuchen o cosas así, no pretendo quitarles la razón. Pero mi madre me ha dicho siempre que lo que uno piense hay que soltarlo, que sino produce úlceras de estómago. Y que estamos de acuerdo en que quejarse no resuelve el problema pero yo, después de escribir esto, ya respiro (algo más) tranquila.


                Posdata: Y ahora, quién quiera, que abra debate conmigo, que yo soy mujer.






L.H.M

domingo, 24 de agosto de 2014

Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta



Dice la Real Academia de la lengua que una casualidad es una combinación de circunstancias que no se pueden preveer ni evitar y en mi opinión a esa descripción le falta un adjetivo que denote (y detone) alguna que otra dosis de vibraciones positivas. No hace mucho escribí algo así como que las casualidades feas nunca son casualidades y por ahora me quedo con eso. Y ya sé que por el hecho de que no me guste no deja de ser algo relacionado con el azar, que no puedo cambiar el nombre de las cosas como a mi se me antoje y que sean como sean esas casualidades van a seguir escapando a nuestro control. Ya sé todo eso, de verdad que me lo sé, pero para mi, 'casualidad', siempre va a ser algo bueno.

Puede que la sopa tarde un poco más de lo previsto en calentarse y el té tarde en enfriarse demasiado, puede que al salir de casa tenga que volverme porque olvidé coger el paraguas (y regaliz rojo, siempre llevo regaliz), puede que los semáforos cambien de color justo cuando iba a cruzar la calle. Puede que para ti sea tarde y para mi aún sea demasiado temprano, no sé. Todo es un poco más complejo. Me encantó la frase que leí, la cual decía que por muy corto que sea el camino, quien pisa fuerte deja huella, pero tengo miedo a clavar el tacón y volver a asomarme al precipicio.
Miedo a que me confundan, a confudirme, a ser usada, a que me usen...
Que como dice Marwan, ya he probado las prisas, el sexo exprés, la abolición de los preliminares, los ombligos pasajeros, los cuerpos fugaces, las bodas en las vegas y las cremalleras atropelladas. Y por culpa de todo eso dejé de ser yo para convertirme en una cobarde que sólo piensa en dar un paso atrás evitando así que me rompan de nuevo en mil pedazos.

Ya hablaba mi espiral de un cúmulo de casualidades. Pero aún así me sigue pareciendo extraño cada vez que ocurre y no quiero jamás acabar de acostumbrarme. Y es preciso y precioso porque me hacen sentir pequeñita y segura a la vez, y te das cuenta de lo enorme que es el mundo y de cómo el universo es tan jodidamente *inserte aquí el adjetivo que esté a la altura* y de lo grandes que son algunas personas. Porque os juro que aún quedan grandes personas (aunque yo no sepa diferenciarlas bien hasta ahora).
Que con el tiempo y la experiencia entiendes que la belleza, es eso, eso que el tiempo no sabe degradar cuando pasan los años. El mirar más allá y saber ver lo que vale alguien más allá de un físico.

Así que a mi no me vengáis con que no creéis en nada que no sea tangible .
Llamadlo Dios o no llamadlo, pero que nadie se atreva a decirme que no cree en las casualidades porque hay personas que solo las concibo como tales. Y qué miedo que tú seas una de ellas.


*Esta es una de las pocas entradas que no escribo como un cuento. Que lleva algo de mí y de mis arañazos, como heridas de guerra.
Dicen que escribir ayuda a dejar atrás la barrera que nos impide avanzar, y aquí estoy yo intentando que sea cierto eso que dicen...



L.H.M