viernes, 1 de agosto de 2014

Primavera


Hay personas que son casa,
casas llenas de luz
que respiran primavera,
casas que alquilaría
sin ni siquiera haber visitado.

Tiene unas manos habitables,
aunque se muerda las uñas
porque morderse la vida
le parece demasiado,
y se tapa la risa
como si se le fuera a escapar,
como si tuviera que guardarla siempre dentro,
como si jamás hubiera creído en la libertad.
Y es que a mi, más que Paz, me parece
Libertad.
De esa de abrir la boca y callar los miedos,
de esa de echar a volar desde el acantilado
más alto.
Y saltar.

Tiene unas pestañas
de las de "mírala que guapa está,
creyendo que se le caen las pestañas
para cumplirle deseos",
y seguro que más de una vez
y más de dos
se han concedido.
Que si se mira el ombligo
es solo para agachar la cabeza
medio instante
y si mira al suelo
es por aquello de los impulsos
y siempre hacia adelante.

Tiene los labios dulces,
suaves como la primavera.
Y dice que está siendo la estación más fría
y digo que no se ha mirado al espejo,
que no se ve mirando al mar
con esas ganas de bebérselo
porque si se viera
subirían los termómetros
y tendría lugar el deshielo
y, entonces sí, a la mierda la primavera.

Tiene un gesto que invita a eso
de alquiler con opción a compra,
y tiene un lunar en la mejilla
que bien podría ser calor de chimenea
y sofá de manta y películas de amor
aunque, os juro, que esas cursiladas
no le hacen sombra.
Que no.

Que hay personas
que son primavera
y no tienen que esperarla
para llenar de flores la terraza.
Que ella es un balcón precioso
lleno de macetas
como un patio de Mayo
con vistas al hogar.



L.H.M

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