martes, 3 de marzo de 2015
Estoy en huelga de poesía
Ya hace tiempo que las mariposas de mi estómago están en huelga de hambre.
'Estoy en huelga de poesía' y me abrazaste
como quien sabe que el poema es cosa suya
como quien sube al escenario y cuando acaba
es el aplauso del dolor el que pretende
y un 'te has curado' que no es más que un 'cómo dueles'.
[Esta vez, al principio, no quise verte. Como cuando miras al infinito y, por el rabillo del ojo, abajo a la derecha, tienes unos labios que esperan para saludar; Y tu sigues mirando al infinito porque por una vez tienes la certeza de que es a ti a quien todos estaban esperando. Esta vez fui yo la quise colarle los balones a la vida, la que se manchó el abrigo y solo por eso nunca volverá a bailar el agua ni con un par de cervezas, la que decidió que a partir de entonces no va jamás s decidir y ni por esas está en sus planes pasar frío. Nos debemos un café, esta vez sí, despacio, lento, déjame entonces un margen de tiempo para estudiar cómo te explico que siempre he preferido el chocolate caliente, y las castañas. Espera, quizá al próximo verano, que con esta temperatura ya he elegido una estación para quedarme, que se me antoja más un cucurucho de vainilla con galleta (por aquello de que quiero seguir sola y sin nadie que averigüe lo que me apetece).]
'Estoy en huelga de poesía' me dije
y sonreí al aclarar la picaresca'.
'No paro últimamente, estoy liada,
el trabajo, los estudios, la vida...'
Y yo en mitad de tanta insuficiencia
solo supe abrazarte o intentarlo,
decirte en el abrazo no abandones
cuando eres tu los versos. Lo bonito.
En huelga de poesía... Mejor ponte
en huelga indefinida de poetas.
L.H.M
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