miércoles, 18 de junio de 2014

Noites

 

                                                                        << El miedo arropa pero no quita el frío >>

Estoy a un "te lo dije" de abandonar,
quizás dos, y de frentes diferentes.

No suelo abrirme a las personas
porque solo hay dos maneras:
Hablarlo, que implica pronunciarlo en voz alta
y me exploten los oídos .
O escribirlo
que es una batalla a folio abierto
en la que las palabras son más mortales que las balas.

Prefiero abrirme en
y curar las heridas desde dentro
lamerlas despacito
como los gatos.
Abrirme la cabeza antes que el corazón .

Dormimos por las noches
para evitar el miedo que nos dan.
Crecer no es más que cambiar de sitio
los monstruos que nos daban miedo:
antes bajo la cama
y ahora fuera de ella.
Porque 'tapada hasta la cabeza'
es el segundo lugar del mundo
que más veces ha salvado.
El primero son los brazos de mamá
como cuando de pequeñas
jugando al pilla-pilla,
era siempre Casa.

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