jueves, 21 de agosto de 2014

Más que todo lo que puedas respirar



                                                                                                            ¿Quiéres que te lea?

Ironía es que diga que se le ha olvidado saber escribir cuando sus frases tienen esos trazos de nosequé que queseyó y es capaz de hacer suya cada palabra y cada sílaba y creer y crear al mismo tiempo.

Todavía no he entendido para qué quiere hacer eterno un mapamundi en su costado, si el mejor mapa es su piel y de pocas cosas he estado nunca tan segura.
Y recorrerla tiene que ser un puto vicio, jodida mujer fatal, y yo me conformo con una siesta a su lado enredada en uno de sus abrazos infinitos. Y perderme en su pelo que seguro que huele a vida y luego llevarla de la mano hasta su esquina, y girarnos y ver vacías las putas escaleras y susurrarle al oído que no pasa nada, que los miedos ya no son más que fantasmas, que el único reencuentro va a ser el nuestro y eso volverá a salvarte la existencia. Sí, ya lo verás.

Ya leí una vez que a las personas que más quieres hay que dejar que las quieran, y eso hago, os lo juro que eso hago pero no sabéis qué envidia. Que un día de estos me planto en su puerta con una rosa y un libro debajo del brazo, con dedicatoria, claro, y no le pido matrimonio porque a día de hoy no me veo pasando por el altar y bueno, porque a mi las mujeres sólo me gustan como musas y ese "sólo" es enorme y no hace falta nada más. Que un día de estos me trago los miedos y la dejo hacer finitos los abrazos, y habrá que ver qué ocurre cuando me gire entre la gente y esté, y sea.

No podía ser de otra forma si leer sobre ella es leer en cierto modo sobre mí y al contrario, y no os cuento las casualidades porque llegan a dar miedo y no sabríais entenderlas. Y porque joder, son nuestras. Suyas y mías. No me habléis de conquistas si no la habéis visto paseando a orillas del Guadalquivir, que yo tampoco la he visto pero me juego la mitad de mi tiempo a que la torre del Oro se le queda pequeña, y seguro que no sabéis mirarla. Porque será de otros , será una parte de Azul, será las huellas del albero de la feria de mayo, será luz de los fuegos artificiales y un poco el sonido de las campanas de la giralda. Será de otros y un poquito mía pero a la vez de nadie pues ya deberíais saber de memoria eso de que las cuerdas atan. Mírala, que sonrisa más grande y preciosa, eso sí que es magia. Dejadla en su nube que ya no tiene vértigo, dejadla que se duerma a las tantas y que no quiera cerrar los ojos hasta que el sueño le bese suave los párpados, que ya tiene un héroe que la arrope y la lleve a la cama en brazos, siempre lo tuvo (que no se te olvide) y que vuele, que vuele alto y se sienta pequeña que ya estoy yo para convencerla de lo grande que es. Y al que se atreva a cortarle las alas le corto los huevos. Así, sin más.

No sé muy bien cuando llegó, y mucho menos el por qué, pero la niña me ha ido ganando poco a poco. Su voz, sus historias de héroe , de Azul, de momentos en los que fuimos infinitas (cada una por su lado, no más que ahora, sí diferente), pero yo ya se lo dije el otro día, que ha llegado en el mejor momento. Que no se vaya, por dios que no se vaya y que hago yo pidiendo a algo en lo que no creo, pero por no creer tampoco creíamos que alguien fuera a salvarnos y míranos, mírala.

Que pienso recordarte toda la vida si es necesario la historia de cómo El chico del traje hizo la inmensidad de azul un poco mas grande en sus labios  y luego te regaló una sonrisa, entera para ti. Te lo voy a recordar aunque se apaguen las luces y la fiesta se acabe. Te lo voy a recordar por siempre, hasta que se borre la tinta de nuestra piel y, aún así, sigan latiendo las casualidades.


L.H.M

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