lunes, 23 de febrero de 2015
Temporal prefido
Puedo sobrevivir a eso de tenerte lejos mientras te sienta cerca, pero tenerte cerca y sentirte lejos duele más que cualquier guerra.
Puedo sobrevivir te porque no queda otra, porque hace unos días me estabas llamando 'capaz' al oído y ahora todas las caracolas quieren tu voz como eco que anide en ellas. Prometen regalar sonidos de olas porque no te han escuchado y no saben lo que es dormirse con tu susurro acaricíandome el pelo.
Eres mi temporal preferido, con toda la contradicción que lleva escrita entre los espacios de sus letras. Temporal con sus dos acepciones, con el tiempo y el espacio, con la tormenta y la calma, siendo la lluvia que me cala hasta los huesos y siendo parte de todas las cuenta-atrás que llevan tu nombre como final, un final que es comienzo.
Lo que ocurre es que a este viernes no se le ha caído la erre, y se ha vuelto lunes. Que tengo a la rutina llamando al timbre y me ve por la mirilla, y yo sigo sentada en el pasillo esperando que seas tú quien le cierre la puerta. Que a veces me han llamado valiente y he cometido el error de creérmelo, y he volado con tanta fuerza que casi me quedo sin vuelos pendientes, sin viajes y sin abrazos. Que lo malo de pedir soledad a voces es que nadie escucha tu grito callado de socorro.
Eres mi temporal preferido. Y que nunca te falten olas.
L.H.M
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