miércoles, 24 de septiembre de 2014
Espiral
Dejaré la puerta abierta.
He puesto una docena de rosas en un jarrón con agua y ha sido lo más bonito que he hecho por mí en días. Después he cocinado para mí, ya sabes, algo que se haga al horno, nunca precocinados, y he contado en el calendario los días que provocan que esta cuenta atrás aún no esté en el cero. Necesito fabricar una nueva rutina, otra más.
He vuelto a pasar por la entrada porque era el camino que lleva a mi cuarto, y sigue abierta. Ya no te espero, lo prometo, no te espero porque me lo han prohibido. Porque no será esta la vez que menos me quiera, porque hay monstruos mucho más fuertes que tu recuerdo y supongo que llegados a este punto es una suerte que alguna vez estuvieran ahí.
Esta mañana me acordé de tu ombligo como solía ser, como el precipicio al que me habría lanzado una y otra vez durante el resto de mi vida; y entonces te he imaginado observándolo, creyendo que el mundo gira porque tienes el centro de gravedad justo ahí, y a la mierda el romanticismo.
L.H.M
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario