sábado, 18 de octubre de 2014

Risa



                                                                                                                 La risa siempre gana.
                                                                                                                     La risa gana a todo.

Me alegra saber que mi voz suena distinta al otro lado del teléfono, que la zona de llegadas de la estación ha vuelto a sonreír al verme, que sigues aparcando mal el coche tan solo para ganarle unos minutos al beso que me debías desde hace un mes. Me alegra que tenga que quitarme la chaqueta y la coraza ante una ciudad que sigue siendo mía, ante una casa que es casa.

Coger una sudadera del armario de papá cuando tengo el mío lleno de ellas también es decir te quiero, aunque te vaya a susurrar las ocho letras dentro de un rato. Y llenarme el armario de zapatos nuevos, y el frigorífico de comida de mamá (ingrediente secreto incluido), y la vida de 'no puedes ser tan cabezota' con una sonrisa en la cara. Y es que me vacié, nos vaciaron, y el verano nos puso a secar el sol y ni siquiera me quedaban lágrimas. Y ahora nos estamos llenando de caricias y enhorabuenas y estudiamuchos y vuelveprontos. Y nos estamos llenando de risas, tan fuerte que nos llenamos la boca por si se nos fueran a escapar. Por si acaso.

Que hay ideas que alegran fines de semana y hay ideas que alegran la vida.
Que hacía tiempo que los domingos no se me hacían tan cuesta abajo y, joder, yo solo quiero echar el freno. Que aunque casa es mi refugio, me sienta bien volver.

Y necesito que estés este invierno porque nunca he patinado sobre hielo. Y como éste, mil motivos...


L.H.M

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