sábado, 18 de octubre de 2014

El miedo no brilla



Déjame que hoy nos recuerde lanzando aviones de papel desde una azotea cualquiera a principios de año. Eran cinco, creo, mitad colores mitad deseos, y no guardo la imagen de ellos volando, aunque lo hicieran.
Quisimos hacer cenizas todas las trabas que nos pusieron, quemamos palabras que luego ese año nos daban los buenos días y no, no lo eran.

Deja que le grite a la vida la rabia que le guardo, las preguntas que le tengo preparadas para cuando ésta de verdad pueda con nosotras, que no son pocas. Supongo que es un día de esos en el que necesitamos que nos recuerden las cosas que ya sabemos, el menos mal que tú y todos los temas de conversación que repetimos cada poco tan solo para quejarnos de todos esos que venden sus vidas para ganar un par de letras, un par de aplausos, un par de camas, yo que sé. Y, bueno, es eso y también es que me niego a una existencia sin ti, no te jode, vaya aburrimiento.

Y es que justo hoy me han recordado los aviones, y ya me he encargado yo de hacer un recuento de momentos. Tienes los abrazos más sinceros del mundo, y prometo dejarte llorar en la zona de llegadas de cualquier estación, en cualquier estación.

Quédate y no me sueltes. Para poder contarte las cosas que no me atrevo a contarme, por eso.


L.H.M

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