viernes, 20 de febrero de 2015
En todas las estaciones y en las de tren
Invítame a bailar contigo, que quiero besarte todas las canciones.
Hoy estoy jugando a no callarme los piropos y voy sin comodines. Llevo un par de ases debajo de la blusa, por si me la quitas, por si apareces y me sobran todos los trucos y se me derraman todas las estrellas del bolsillo. Pero creo que hace tiempo que acabamos la función y de un momento a otro voy a reinventar todos los perros.
Llevo a mi lado a personas que no le tienen miedo al contacto físico y menos mal, o que le tienen miedo y al principio se retiran y después se sienten casa. Me gusta la gente que confía en el contacto físico.
Hay certezas que debemos callar, decir en el momento en el que no sean detonadoras de más suicidios emocionales, por mucho que nos gusten. De vez en cuando se me olvida que, aunque sean voluntarios, siguen siendo suicidios y duelen igual. Me sigues doliendo de vez en cuando y aprieta.
No quiero que acabe este abrazo, no deberíamos aceptar la caducidad del paraíso.
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