jueves, 19 de febrero de 2015

Ven

                   
                                                                        Dile a tu cuello que deje de gritarme 'muerde'.

Llevo una semana con  kilómetros de más y 'buenos días' de menos, y te juro que no han faltado los de las bases. Llevo una semana en el intento y tuve que abandonar al tercer día sin poder contarte que no hay ninguna altura a la que tengas que estar, sino a mi lado.
Olvídate, que ya tendremos tiempo de saltar.

Te llevo el mar en una caracola, con su espiral. Te llevo el sonido del mar y una casa tan pequeña que puedes llevar a todas partes y a la vez tan grande que quepamos tu y yo en estos días de invierno que pienso hacer florecer. Te llevo de vuelta porque te he traído al norte en todos mis pasos y en todas mis letras y en todas mis noches y mis días y amaneceres desde la ventana de la cocina, y tu sin saberlo. Debe de haber sal dentro de esa mirada que me cura tanto.

Te he leído y ojalá hablaras de mi. Y ojalá me quede tiempo para contradecirte y contarte bajito al oído el lado bueno de los miedos mientras soy yo la que te acaricia el pelo antes de dormir, no ellos.

Ojalá nos queden ojalás porque todas estas letras que ahora no puedo decirte serán un buen regalo y me niego a escribir 'serían' porque no se si será la esperanza lo último que se pierde, pero a mi a suicida no me gana nadie.

Te buscan todas las partes de mi cuerpo magullado de los caminos que llevaban a un destino que nada tenía que ver con el que estoy buscando. Te buscan todas las partes, las rotas y las que no.

Y por favor, deja de ponerme la miel en los labios porque puedo querer probar.



L.H.M

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